Opinión #FranciscoJavierGonzález | 17-Septiembre-2026
Cruz Azul es un vaivén
Francisco Javier González EN REFORMA
17 septiembre 2026
No se puede aspirar a que todos los partidos sean iguales, pero sí a mantener un rendimiento consistente de uno a otro.
Cruz Azul ganó el título de Liga vigente después de nueve partidos sin triunfo que le costaron la salida del equipo a Nicolás Larcamón.
En julio avasalló al Toluca para ganar el trofeo de Campeón de Campeones en California. Arrancó el Apertura 2026 con dos victorias, pero perdió luego tres al hilo. Inmediatamente después ganó otros tres, teniendo su punto más brillante contra el América el pasado fin de semana. Pero ayer perdió un trofeo contra el Inter Miami con un futbol sin chiste.
Toda la actitud, concentración -salvo en los últimos minutos- y audacia que mostró contra las Águilas nos recordaron lo grande que puede ser. Ayer por la tarde, cuatro días después, en qué tan pequeño puede convertirse.
En julio avasalló al Toluca para ganar el trofeo de Campeón de Campeones en California. Arrancó el Apertura 2026 con dos victorias, pero perdió luego tres al hilo. Inmediatamente después ganó otros tres, teniendo su punto más brillante contra el América el pasado fin de semana. Pero ayer perdió un trofeo contra el Inter Miami con un futbol sin chiste.
Toda la actitud, concentración -salvo en los últimos minutos- y audacia que mostró contra las Águilas nos recordaron lo grande que puede ser. Ayer por la tarde, cuatro días después, en qué tan pequeño puede convertirse.
Cierto que le tocó viajar, que el calor era tremendo, que la humedad fue peor y que se quedó varado en el aeropuerto a la ida.
Pero también, que un equipo de su tamaño no puede perder el ojo de tigre cuando enfrenta un compromiso tan relevante.
Se le olvidó esa actitud que le hizo brillar contra el América. Ahora fue un equipo pasivo al que le robaron el balón, o lo entregó fácilmente, que no abrió la cancha, no presionó al rival y tampoco contó con el aporte individual de sus figuras para desatascar del fango las ruedas de una Máquina que se quedó en deseo.
El Inter Miami tiene figuras inconmensurables que amenazan salir pronto del catálogo, pero que cuentan con una ambición tan grande como su trayectoria.
Messi se enoja, reclama a los árbitros, empuja a los suyos, corre lo que tiene que correr y es letal. Rodrigo de Paul es su escudero más cercano y Luis Suárez su cómplice más comprometido. Es un equipo con talento y hambre.
¿Qué tanto les podría interesar a quienes han sido campeones del mundo y de las Ligas más relevantes algo que se llama Campeones Cup? Pues lo mismo que les importa cualquier cosa que jueguen. Poseen un gen competitivo, inexplicable y evidente.
No se les apacigua el apetito y luchan a muerte por cada balón, incluso si juegan sobre una sola pierna, como lo hizo Luis Suárez, junto a Messi, los mejores del partido.
Los 39 años de ambos son muchos, pero sus garras son más grandes aún. Y eso es lo que le faltó a Cruz Azul: apretar los dientes, encimar al rival, concentrarse, tener los cinco sentidos en un partido que hubiera alegrado mucho a su afición si al menos lo hubieran competido de mejor manera.
Esa fanaticada fiel gana confianza en su amado equipo para perderla rápidamente. La felicidad le es fugaz; va y viene. Sube y baja. La incertidumbre es parte del escudo.
Lo mejor de la noche cementera fueron las palabras de Joel Huiqui. Para resolver un problema, hay que reconocerlo y lo hace con gran honestidad.
Joel no equivoca pases ni deja de correr. Va más allá de él, pero es el encargado de resolverlo.
X: @FJG_TD
Pero también, que un equipo de su tamaño no puede perder el ojo de tigre cuando enfrenta un compromiso tan relevante.
Se le olvidó esa actitud que le hizo brillar contra el América. Ahora fue un equipo pasivo al que le robaron el balón, o lo entregó fácilmente, que no abrió la cancha, no presionó al rival y tampoco contó con el aporte individual de sus figuras para desatascar del fango las ruedas de una Máquina que se quedó en deseo.
El Inter Miami tiene figuras inconmensurables que amenazan salir pronto del catálogo, pero que cuentan con una ambición tan grande como su trayectoria.
Messi se enoja, reclama a los árbitros, empuja a los suyos, corre lo que tiene que correr y es letal. Rodrigo de Paul es su escudero más cercano y Luis Suárez su cómplice más comprometido. Es un equipo con talento y hambre.
¿Qué tanto les podría interesar a quienes han sido campeones del mundo y de las Ligas más relevantes algo que se llama Campeones Cup? Pues lo mismo que les importa cualquier cosa que jueguen. Poseen un gen competitivo, inexplicable y evidente.
No se les apacigua el apetito y luchan a muerte por cada balón, incluso si juegan sobre una sola pierna, como lo hizo Luis Suárez, junto a Messi, los mejores del partido.
Los 39 años de ambos son muchos, pero sus garras son más grandes aún. Y eso es lo que le faltó a Cruz Azul: apretar los dientes, encimar al rival, concentrarse, tener los cinco sentidos en un partido que hubiera alegrado mucho a su afición si al menos lo hubieran competido de mejor manera.
Esa fanaticada fiel gana confianza en su amado equipo para perderla rápidamente. La felicidad le es fugaz; va y viene. Sube y baja. La incertidumbre es parte del escudo.
Lo mejor de la noche cementera fueron las palabras de Joel Huiqui. Para resolver un problema, hay que reconocerlo y lo hace con gran honestidad.
Joel no equivoca pases ni deja de correr. Va más allá de él, pero es el encargado de resolverlo.
X: @FJG_TD
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