Opinión #FranciscoJavierGonzález | 14-Septiembre-2026
El Clásico de la verdad
Francisco Javier González EN REFORMA
14 septiembre 2026
Chivas juega un futbol exquisitamente callejero y la defensa del América está en la calle de la amargura.
Vamos por partes. El Guadalajara practica el juego bonito que los filósofos del futbol atribuyen a que antaño se aprendía a jugar en la calle. El de las fintas y los regates para quitarse de encima al rival y a los coches que osaban invadir el terreno de juego marcado por piedras y por suéteres.
Esa manera de jugar necesitaba de gran audacia y mucha creatividad para pisar el balón, tocarlo de primera, entrar despavorido por la banda para recibir el pase del compañero marcado y lanzarse al área.
La cascarita callejera en la que había que inventar el espacio que no existía y la jugada de acompañamiento que divierte a quienes las ejecutan y a quienes las vemos.
Esa manera de jugar necesitaba de gran audacia y mucha creatividad para pisar el balón, tocarlo de primera, entrar despavorido por la banda para recibir el pase del compañero marcado y lanzarse al área.
La cascarita callejera en la que había que inventar el espacio que no existía y la jugada de acompañamiento que divierte a quienes las ejecutan y a quienes las vemos.
A eso juega Chivas, pero a nivel profesional. ¿Qué tanto se enseñará eso en sus fuerzas básicas, y qué tanto obedecen a lo que se aprende desde la cuna futbolera con los cuates? Será parte y parte, porque en las calles, por seguridad y espacio, ya no se juega ni en Brasil.
El pavimento nos rodea, las porterías delimitadas por suéteres han sido devoradas por centros comerciales, edificios de oficinas y todo tipo de construcciones, al menos en las grandes ciudades. Esas que tienen cerca un equipo profesional en el que puedan probar suerte los aspirantes de esa calidad técnica.
Las fuerzas básicas del Guadalajara han tenido épocas sumamente productivas y memorables. A las de hoy, se añade la detección de jugadores que encajan en ese molde que termina ofreciendo, gracias a Gabriel Milito y la estructura que lo soporta, un Chiverío que hace años no jugaba tan bien y además, tan bonito.
El América, su contraparte histórica y también del Clásico del sábado, tiene otras características esenciales que tampoco se enseñan en las escuelas: la mística de rescatar partidos imposibles o por lo menos de intercambiar un marcador trágico por uno decoroso, como sucedió en el duelo del sábado contra Cruz Azul.
Esa sangre solamente se puede probar cuando es necesario derramarla -metafóricamente hablando- y la falta de ella es lo que hizo y hará desaparecer a varios futbolistas que fueron estelares antes de llegar a Coapa.
Partidos contra La Máquina, o ante las Chivas, son los que pueden probar el tipo de hemoglobina indispensable -llámese espíritu- que necesita estar acompañado por dos cosas más: calidad y orden.
Defensivamente, el América no está siendo ordenado. En el encomiable deseo de apretar al rival en ciertos momentos, se descompone dramáticamente. Sus calles se convierten en avenidas.
Los dos goles agónicos sirvieron para tapar un escándalo que Cruz Azul reforzó con uno propio: no hay ventaja que le alcance para estar tranquilo.
El Clásico Joven fue divertido porque fue desordenado.
¿Se divertirá el Guadalajara? ¿La tribuna? ¿Un América tan tenso como su técnico?
Las respuestas están cocinándose.
X: @FJG_TD
El pavimento nos rodea, las porterías delimitadas por suéteres han sido devoradas por centros comerciales, edificios de oficinas y todo tipo de construcciones, al menos en las grandes ciudades. Esas que tienen cerca un equipo profesional en el que puedan probar suerte los aspirantes de esa calidad técnica.
Las fuerzas básicas del Guadalajara han tenido épocas sumamente productivas y memorables. A las de hoy, se añade la detección de jugadores que encajan en ese molde que termina ofreciendo, gracias a Gabriel Milito y la estructura que lo soporta, un Chiverío que hace años no jugaba tan bien y además, tan bonito.
El América, su contraparte histórica y también del Clásico del sábado, tiene otras características esenciales que tampoco se enseñan en las escuelas: la mística de rescatar partidos imposibles o por lo menos de intercambiar un marcador trágico por uno decoroso, como sucedió en el duelo del sábado contra Cruz Azul.
Esa sangre solamente se puede probar cuando es necesario derramarla -metafóricamente hablando- y la falta de ella es lo que hizo y hará desaparecer a varios futbolistas que fueron estelares antes de llegar a Coapa.
Partidos contra La Máquina, o ante las Chivas, son los que pueden probar el tipo de hemoglobina indispensable -llámese espíritu- que necesita estar acompañado por dos cosas más: calidad y orden.
Defensivamente, el América no está siendo ordenado. En el encomiable deseo de apretar al rival en ciertos momentos, se descompone dramáticamente. Sus calles se convierten en avenidas.
Los dos goles agónicos sirvieron para tapar un escándalo que Cruz Azul reforzó con uno propio: no hay ventaja que le alcance para estar tranquilo.
El Clásico Joven fue divertido porque fue desordenado.
¿Se divertirá el Guadalajara? ¿La tribuna? ¿Un América tan tenso como su técnico?
Las respuestas están cocinándose.
X: @FJG_TD
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