Opinión #DavidFaitelson | 16-Septiembre-2026
Hasta siempre, REFORMA
David Faitelson EN REFORMA
16 septiembre 2026
Hace 41 años, me senté por primera vez frente a una máquina de escribir. Era una vieja Remington, que repiqueteaba al impacto de mis dedos con las teclas mientras un Marlboro rojo se consumía en un cenicero lleno de cenizas. El olor a tabaco se confundía con el de la tinta fresca y el ruido de la máquina de escribir con el de las impresionantes máquinas de linotipos de la sala contigua a la redacción. Letra con letra, palabra con palabra, descubrí un mundo fascinante que marcó mi carrera y mi vida para siempre.
Muchas cosas han cambiado desde aquel entonces -mi Remington está hoy en casa sobre una repisa como si fuese una antigüedad- y la tecnología ha facilitado -y también complicado- muchas cosas, pero nunca he dejado de escribir como un ejercicio natural de la profesión del periodista. Escribir es algo que aclara mis ideas, que me permite pensar, innovar, creer y hasta soñar. Escribir me mantiene vivo.
En los últimos años, pude cumplir uno de mis grandes sueños. Plasmar mis ideas, mis opiniones, mis inquietudes en el periódico más importante del País, en una publicación que cambió para siempre la forma de hacer periodismo. Lo hice consciente de la responsabilidad que significa y, aunque me equivoqué una y otra vez, volví para tratar de mejorar. La oportunidad me hizo aprender y convertirme en un mejor -al menos según mi presunción- periodista.
Pero lo más trascedente que he encontrado en estas páginas, ha sido la libertad. La libertad de ejercer mi profesión. Sin importar qué interés puede lastimar o afectar. Sin importar si existe alguna atadura comercial o un compromiso. Sin ella, sin esa libertad, el periodismo no existe. Y aquí descubrí un mundo sin lazos, donde, siendo responsable, podía expresarme con total independencia. Escribir de futbol, de los grandes y complejos problemas que no nos han permitido llevar el juego a otro nivel.
En los últimos años, pude cumplir uno de mis grandes sueños. Plasmar mis ideas, mis opiniones, mis inquietudes en el periódico más importante del País, en una publicación que cambió para siempre la forma de hacer periodismo. Lo hice consciente de la responsabilidad que significa y, aunque me equivoqué una y otra vez, volví para tratar de mejorar. La oportunidad me hizo aprender y convertirme en un mejor -al menos según mi presunción- periodista.
Pero lo más trascedente que he encontrado en estas páginas, ha sido la libertad. La libertad de ejercer mi profesión. Sin importar qué interés puede lastimar o afectar. Sin importar si existe alguna atadura comercial o un compromiso. Sin ella, sin esa libertad, el periodismo no existe. Y aquí descubrí un mundo sin lazos, donde, siendo responsable, podía expresarme con total independencia. Escribir de futbol, de los grandes y complejos problemas que no nos han permitido llevar el juego a otro nivel.
Conté historias de grandes atletas, Mundiales, Juegos Olímpicos, peleas de boxeo, Tour de Francia. Plasmé, bajo mi estilo, una crónica, el color, lo que yo sentía que otras personas sentían en ese momento. Traté de contarles lo que inspiraba ese gran atleta y que lo hacía, todavía, más grande que el punto que ganaba o el gol que anotaba. Nunca fue un trabajo. Siempre fue el mejor momento del día. Sentarme ante la "Mac" y volver a apretar las teclas, esta vez sin tener que recurrir a un borrador cuando me equivocaba y, claro, sin el cigarro que los doctores me prohibieron años atrás.
Escribir en REFORMA es una de las mejores cosas que me han sucedido en la vida. Quiero agradecer profundamente a la familia Junco por la oportunidad. Quiero confesarles que hace años, cuando todavía este periódico no existía, yo bajaba con desesperación del Mexicana de Aviación en el Aeropuerto Mariano Escobedo de Monterrey y lo primero que hacía era correr al puesto de prensa para comprar EL NORTE. Era maravilloso, estaba ya adelantado 30 años a lo que sería el periodismo escrito. Las páginas, el color, la formación, las fotografías, los encabezados en presente indicativo, las crónicas, las entrevistas. Mientras el auto avanzaba rumbo al Restaurante "El Regio" de zona norte -íbamos a cubrir el juego de Tigres- era el hombre más feliz cargando ese diario que el domingo podía llegar a pesar más de 3 kilogramos. La familia Junco es la responsable de ello y creo que marcaron para siempre la historia del periodismo escrito en el País.
No quiero dejar de pasar la oportunidad de agradecerle a Roberto Zamarripa. Sentarse junto a él y escuchar sus puntos de vista y sus reflexiones, es aprender de un gran maestro de la profesión. Siempre tiene un punto de vista diferente, profundo, reflexivo. Gracias, Don Roberto, por enseñarme a ser mejor en lo que hago. Mi agradecimiento para Jorge Jiménez, otro gran periodista, con un liderazgo sobre una sección -CANCHA- que sigue siendo el punto de referencia más serio, profesional y responsable. Recuerdo el brillo de sus ojos cuando le exponía alguna idea de una columna o de una cobertura. Gracias también a Jesús Ballesteros, a Jorge Jair Meléndez y a Rubén Moreno que siempre estuvieron para apoyarme.
Mi alejamiento de REFORMA obedece a nuevos emprendimientos que, en este momento, debo afrontar. Los voy a extrañar. No es fácil irse del mejor periódico del País, pero seguiremos cerca, porque mi visión y mi esencia y, sobre todo, el tipo de sangre -la del periodista- es la misma que tienen ustedes. Gracias. Hasta siempre.
X: @DavidFaitelson_
Escribir en REFORMA es una de las mejores cosas que me han sucedido en la vida. Quiero agradecer profundamente a la familia Junco por la oportunidad. Quiero confesarles que hace años, cuando todavía este periódico no existía, yo bajaba con desesperación del Mexicana de Aviación en el Aeropuerto Mariano Escobedo de Monterrey y lo primero que hacía era correr al puesto de prensa para comprar EL NORTE. Era maravilloso, estaba ya adelantado 30 años a lo que sería el periodismo escrito. Las páginas, el color, la formación, las fotografías, los encabezados en presente indicativo, las crónicas, las entrevistas. Mientras el auto avanzaba rumbo al Restaurante "El Regio" de zona norte -íbamos a cubrir el juego de Tigres- era el hombre más feliz cargando ese diario que el domingo podía llegar a pesar más de 3 kilogramos. La familia Junco es la responsable de ello y creo que marcaron para siempre la historia del periodismo escrito en el País.
No quiero dejar de pasar la oportunidad de agradecerle a Roberto Zamarripa. Sentarse junto a él y escuchar sus puntos de vista y sus reflexiones, es aprender de un gran maestro de la profesión. Siempre tiene un punto de vista diferente, profundo, reflexivo. Gracias, Don Roberto, por enseñarme a ser mejor en lo que hago. Mi agradecimiento para Jorge Jiménez, otro gran periodista, con un liderazgo sobre una sección -CANCHA- que sigue siendo el punto de referencia más serio, profesional y responsable. Recuerdo el brillo de sus ojos cuando le exponía alguna idea de una columna o de una cobertura. Gracias también a Jesús Ballesteros, a Jorge Jair Meléndez y a Rubén Moreno que siempre estuvieron para apoyarme.
Mi alejamiento de REFORMA obedece a nuevos emprendimientos que, en este momento, debo afrontar. Los voy a extrañar. No es fácil irse del mejor periódico del País, pero seguiremos cerca, porque mi visión y mi esencia y, sobre todo, el tipo de sangre -la del periodista- es la misma que tienen ustedes. Gracias. Hasta siempre.
X: @DavidFaitelson_
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