Opinión #DavidFaitelson | 14 -Agosto-2026
El negocio
David Faitelson EN REFORMA
14 agosto 2026
El deporte debe ser una de las cosas más maravillosas que el ser humano haya creado. Una actividad que genera emociones, que vende ilusiones, esperanza y también jubilo. Un entretenimiento que se debate entre la misma esencia de la vida: Ganar y perder. Ah, y claro, que produce millones y millones en ganancias.
Los Lakers de Los Angeles fueron vendidos el miércoles en 15 mil 500 millones de dólares. No hay manera de imaginarse tal cantidad, a veces pareciera que no existe, que es irreal, pero también muestra los nuevos tiempos hacia los que se dirige el deporte profesional.
Bob Iger, ex CEO de Disney, Josh Kushner y otros socios capitalistas lograron la operación más alta por un equipo en la historia del deporte. Veinticuatro horas antes de la venta de los Lakers, los New York Yankees de la MLB recibieron una inyección económica de más de 2 mil 600 millones de dólares procedentes de un fondo de inversión llamado Apollo Sports. Y unas semanas antes, lo atestiguamos en la Copa del Mundo más cara de la historia y hasta en el fallido y controversial intento de Gianni Infantino, presidente de FIFA, por vender parte de los derechos de la Copa del Mundo.
Las grandes entidades del futbol europeo, incluyendo al campeón PSG, son parte de sociedades anónimas de inversión. El deporte es un negocio y un negocio cada vez más lucrativo. Los fondos de inversión aparecen por todas partes. Los inversionistas saben dónde deben poner su dinero.
Bob Iger, ex CEO de Disney, Josh Kushner y otros socios capitalistas lograron la operación más alta por un equipo en la historia del deporte. Veinticuatro horas antes de la venta de los Lakers, los New York Yankees de la MLB recibieron una inyección económica de más de 2 mil 600 millones de dólares procedentes de un fondo de inversión llamado Apollo Sports. Y unas semanas antes, lo atestiguamos en la Copa del Mundo más cara de la historia y hasta en el fallido y controversial intento de Gianni Infantino, presidente de FIFA, por vender parte de los derechos de la Copa del Mundo.
Las grandes entidades del futbol europeo, incluyendo al campeón PSG, son parte de sociedades anónimas de inversión. El deporte es un negocio y un negocio cada vez más lucrativo. Los fondos de inversión aparecen por todas partes. Los inversionistas saben dónde deben poner su dinero.
A finales de 2024, el propio futbol mexicano tuvo una aproximación, finalmente fallida, por concretar un fondo de inversión. Estaba claro que no estábamos listos para ello. El América es, por cierto, el único de los 18 clubes clubes que ha dado el paso a una empresa de capital abierto. El resto, está conformado por grandes compañías que subsidian a los equipos, mecenas que están dispuestos a arriesgar su patrimonio personal, cooperativas y hasta una universidad que tuvo que crear una asociación civil.
El futbol mexicano no pudo o no quiso dar ese paso. Los motivos pueden ser variados. Hay quienes creen que era un negocio que se alejaba de la equidad y otros que parecían indecisos y hasta faltos de información. La gran realidad estriba en que el futbol mexicano tuvo "miedo", miedo de abrir sus finanzas, miedo de mostrar si ha pagado impuestos, miedo de que se descubriera que ha recibido ayuda gubernamental, miedo de no poder seguir subsistiendo en un marco que, muchas veces, se aleja de la legalidad y miedo de abrirse y mostrar otras muchas irregularidades en su manejo administrativo.
En lugar de acercarse a los modelos económicos que propone la industria mundial del deporte como entretenimiento, México se alejó de ese camino.
Sigo sin entender por completo el tema de FIFA. Finalmente, el paso que quería dar Infantino es, justamente, a donde se dirige todo el deporte. Lo que pasa que en todo esto se esconden grandes y poderosos intereses de diferentes grupos e intenciones. Quizá el nombre de Kushner y su relación con el presidente Donald Trump estropeó el camino. No sé, pero tarde o temprano, la FIFA terminará siendo absorbida por un fondo. Un negocio tan lucrativo no puede sustraerse de los inversores.
Es verdad, también, que podrían existir uno y hasta varios "peligros" en este nuevo orden gobernanza en el deporte. Que nadie conozca quiénes son los dueños, que los propios dueños no conozcan ni del deporte ni del valor sentimental y tradicional de lo que están adquiriendo. Simplemente, el club se convierte en una "acción" más, un simple número, en el que las ganancias y las pérdidas podrían estar y hasta no estar relacionadas con los resultados cancha.
Lo que es evidente es que el deporte competitivo de hoy requiere de muchos recursos y que ese dinero no saldrá del "negocio familiar" que todavía proponen algunas entidades. Con el paso del tiempo y las nuevas generaciones, muchas cosas se transforman, se desgastan y se tergiversan. El deporte mantiene su esencia de divertir, emocionar, gozar y sufrir. Y lo hace siendo uno de los más lucrativos negocios que existen.
X: @DavidFaitelson_
El futbol mexicano no pudo o no quiso dar ese paso. Los motivos pueden ser variados. Hay quienes creen que era un negocio que se alejaba de la equidad y otros que parecían indecisos y hasta faltos de información. La gran realidad estriba en que el futbol mexicano tuvo "miedo", miedo de abrir sus finanzas, miedo de mostrar si ha pagado impuestos, miedo de que se descubriera que ha recibido ayuda gubernamental, miedo de no poder seguir subsistiendo en un marco que, muchas veces, se aleja de la legalidad y miedo de abrirse y mostrar otras muchas irregularidades en su manejo administrativo.
En lugar de acercarse a los modelos económicos que propone la industria mundial del deporte como entretenimiento, México se alejó de ese camino.
Sigo sin entender por completo el tema de FIFA. Finalmente, el paso que quería dar Infantino es, justamente, a donde se dirige todo el deporte. Lo que pasa que en todo esto se esconden grandes y poderosos intereses de diferentes grupos e intenciones. Quizá el nombre de Kushner y su relación con el presidente Donald Trump estropeó el camino. No sé, pero tarde o temprano, la FIFA terminará siendo absorbida por un fondo. Un negocio tan lucrativo no puede sustraerse de los inversores.
Es verdad, también, que podrían existir uno y hasta varios "peligros" en este nuevo orden gobernanza en el deporte. Que nadie conozca quiénes son los dueños, que los propios dueños no conozcan ni del deporte ni del valor sentimental y tradicional de lo que están adquiriendo. Simplemente, el club se convierte en una "acción" más, un simple número, en el que las ganancias y las pérdidas podrían estar y hasta no estar relacionadas con los resultados cancha.
Lo que es evidente es que el deporte competitivo de hoy requiere de muchos recursos y que ese dinero no saldrá del "negocio familiar" que todavía proponen algunas entidades. Con el paso del tiempo y las nuevas generaciones, muchas cosas se transforman, se desgastan y se tergiversan. El deporte mantiene su esencia de divertir, emocionar, gozar y sufrir. Y lo hace siendo uno de los más lucrativos negocios que existen.
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