Opinión #DavidFaitelson | 11 -Agosto-2026
'Juego sucio'
David Faitelson EN REFORMA
11 agosto 2026
Para variar y hasta para no variar, la FIFA esta inmiscuida en un profundo "juego sucio" que va más allá de la cancha y donde se incluyen batallas por el poder, mentiras, corrupción, traiciones, venganzas y canonjías.
Gianni Infantino está en medio de una persecución difamatoria y voraz. Se le acusa de haber engañado a los miembros de la FIFA cuando se adelantó en un proceso para conducir a la Copa Mundial a un fondo de inversión (FIFA Forward Enterprises), donde, además, resaltaba el nombre de Jared Kushner, yerno del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Infantino equivocó las formas y el camino. Ofreció disculpas por ello, pero tal parece que sus enemigos están dispuestos a ir hasta la yugular cuando lo ven tambaleante.
Hace tiempo que la UEFA quiere el poder. Se sienten -quizá lo son- poseedores del mejor nivel futbolístico del mundo y les estorban las iniciativas de FIFA por generar un mundo más global y equitativo alrededor del balón.
Infantino equivocó las formas y el camino. Ofreció disculpas por ello, pero tal parece que sus enemigos están dispuestos a ir hasta la yugular cuando lo ven tambaleante.
Hace tiempo que la UEFA quiere el poder. Se sienten -quizá lo son- poseedores del mejor nivel futbolístico del mundo y les estorban las iniciativas de FIFA por generar un mundo más global y equitativo alrededor del balón.
Otra que levanta la mano es la Concacaf -excluyendo a México- donde emerge la figura del canadiense Victor Montagliani, impulsado y relacionado con dineros árabes que le han prometido llevarle hasta la propia silla de Infantino. Una lucha de poder después de lo que pareció ser un verano con un Mundial de gran futbol en la cancha y de enormes ganancias alrededor del evento.
Infantino no es del todo inocente, pero tampoco parece ser el "monstruo" que sus adversarios dibujan. Hasta ahora, no le han probado ningún tema de corrupción que le condene como ocurrió, hace más de una década, con su antecesor, el también suizo Joseph Blatter.
En medios europeos han aparecido hasta versiones de que sostenía una relación extramarital con una empleada de la FIFA. ¿Es todo lo que tienen contra él? Es evidente que algunos o varios quieren aprovechar el momento para destituirlo.
México ha jugado su propio papel. Lo primero es tomar distancia con Concacaf, un organismo cuyos ingresos dependen en casi un 40% de lo que produce el futbol mexicano. Una entidad que, históricamente, le ha maltratado.
Y luego, está el papel que tuvo Infantino para que México cumpliera con su parte de anfitrión del Mundial, donde soportó presiones externas, incluyendo la del Presidente Trump para arrebatarle a México la sede. Fue Infantino el primero que tomó un avión y viajó a Guadalajara -tras el escándalo por la detención de "El Mencho" en febrero- cuando faltaban pocos días para el inicio del Repechaje mundialista en aquella ciudad.
Infantino fue y charló con la Presidenta Claudia Sheinbaum y ofreció su apoyo total a México. Lo mismo cuando EU, en específico Houston, levantó la mano para despojar a México del juego inaugural del Mundial.
Todo ese tipo de situaciones generaron una profunda relación entre Infantino y el futbol mexicano. Tomar un camino contrario al que proponía el presidente de FIFA -después de disculparse públicamente- suponía una alta traición de la Federación Mexicana.
El comportamiento de Concacaf es bastante raro. Los intereses de Montagliani con los árabes se intensificaron en agosto del 2024, cuando se anunció que el fondo soberano de Arabia Saudita había realizado su primera inversión en el futbol norteamericano mediante una nueva asociación plurianual con la Concacaf.
Cuatro meses más tarde, en noviembre, "The Guardián" inglés publicó: "Una destacada organización de derechos humanos ha calificado de sportswashing (lavado de imagen a través del deporte) el acuerdo de patrocinio entre la Concacaf y el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita, criticando a la Confederación -anfitriona de la Copa Mundial de 2026- por ser cómplice en el encubrimiento del asesinato de periodistas, así como de la represión contra mujeres y activistas de derechos humanos".
Las cartas están sobre la mesa. Hay mucho en juego, demasiados intereses ocultos, corrupción, venganzas, un "juego sucio" que atenta contra el llamado "Fair Play" que solía ser la bandera institucional de la FIFA.
Muchos quieren la silla de Infantino... Lo acusan de lo único donde el suizo, por ahora, podría resultar culpable: de una pérdida de confianza...
¿Es eso suficiente para perseguirlo rapazmente?
X: @DavidFaitelson_
Infantino no es del todo inocente, pero tampoco parece ser el "monstruo" que sus adversarios dibujan. Hasta ahora, no le han probado ningún tema de corrupción que le condene como ocurrió, hace más de una década, con su antecesor, el también suizo Joseph Blatter.
En medios europeos han aparecido hasta versiones de que sostenía una relación extramarital con una empleada de la FIFA. ¿Es todo lo que tienen contra él? Es evidente que algunos o varios quieren aprovechar el momento para destituirlo.
México ha jugado su propio papel. Lo primero es tomar distancia con Concacaf, un organismo cuyos ingresos dependen en casi un 40% de lo que produce el futbol mexicano. Una entidad que, históricamente, le ha maltratado.
Y luego, está el papel que tuvo Infantino para que México cumpliera con su parte de anfitrión del Mundial, donde soportó presiones externas, incluyendo la del Presidente Trump para arrebatarle a México la sede. Fue Infantino el primero que tomó un avión y viajó a Guadalajara -tras el escándalo por la detención de "El Mencho" en febrero- cuando faltaban pocos días para el inicio del Repechaje mundialista en aquella ciudad.
Infantino fue y charló con la Presidenta Claudia Sheinbaum y ofreció su apoyo total a México. Lo mismo cuando EU, en específico Houston, levantó la mano para despojar a México del juego inaugural del Mundial.
Todo ese tipo de situaciones generaron una profunda relación entre Infantino y el futbol mexicano. Tomar un camino contrario al que proponía el presidente de FIFA -después de disculparse públicamente- suponía una alta traición de la Federación Mexicana.
El comportamiento de Concacaf es bastante raro. Los intereses de Montagliani con los árabes se intensificaron en agosto del 2024, cuando se anunció que el fondo soberano de Arabia Saudita había realizado su primera inversión en el futbol norteamericano mediante una nueva asociación plurianual con la Concacaf.
Cuatro meses más tarde, en noviembre, "The Guardián" inglés publicó: "Una destacada organización de derechos humanos ha calificado de sportswashing (lavado de imagen a través del deporte) el acuerdo de patrocinio entre la Concacaf y el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita, criticando a la Confederación -anfitriona de la Copa Mundial de 2026- por ser cómplice en el encubrimiento del asesinato de periodistas, así como de la represión contra mujeres y activistas de derechos humanos".
Las cartas están sobre la mesa. Hay mucho en juego, demasiados intereses ocultos, corrupción, venganzas, un "juego sucio" que atenta contra el llamado "Fair Play" que solía ser la bandera institucional de la FIFA.
Muchos quieren la silla de Infantino... Lo acusan de lo único donde el suizo, por ahora, podría resultar culpable: de una pérdida de confianza...
¿Es eso suficiente para perseguirlo rapazmente?
X: @DavidFaitelson_
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