Opinión #GerardoGutiérrez | 8-Julio-2026
Heroísmo y polémica
Gerardo Gutiérrez EN EL NORTE
08 julio 2026
Los Octavos de Final resultaron una prueba no superada para tres sudamericanos, entre éstos, Brasil, los tres países anfitriones de la Copa, un africano (Egipto) y Portugal de Cristiano Ronaldo, transformando al Mundial en una Eurocopa exclusiva con dos invitados no europeos: la actual defensora, Argentina, y Marruecos.
En partidos de eliminación directa, donde en margen de error es nulo, hemos visto cómo las Selecciones priorizan el orden defensivo, el cálculo táctico, el aprovechamiento del error del rival, generando con más frecuencia polémica por el peso de cada decisión.
Se juegan estos partidos con una gran carga de presión psicológica al grado de que la falta de margen de error, porque la derrota significa irse de la Copa, provoca que cualquier jugada dividida, amonestación, expulsión o decisión arbitral con VAR o sin VAR, se vuelve un punto de quiebre que desata debates intensos.
Lo vimos en el Argentina-Egipto, con gol invalidado a los faraones por falta previa cuando ya ganaba 1-0, también la queja por un supuesto penal sobre Salah no señalado en reposición (desde donde nace la acción del 3-2), en fin se sintieron perseguidos por el arbitraje y hasta del horario de mediodía se inconformaron.
Se juegan estos partidos con una gran carga de presión psicológica al grado de que la falta de margen de error, porque la derrota significa irse de la Copa, provoca que cualquier jugada dividida, amonestación, expulsión o decisión arbitral con VAR o sin VAR, se vuelve un punto de quiebre que desata debates intensos.
Lo vimos en el Argentina-Egipto, con gol invalidado a los faraones por falta previa cuando ya ganaba 1-0, también la queja por un supuesto penal sobre Salah no señalado en reposición (desde donde nace la acción del 3-2), en fin se sintieron perseguidos por el arbitraje y hasta del horario de mediodía se inconformaron.
Mire, en esto de los Mundiales, que se han convertido en auténticos motores financieros, nunca dejarán de existir las presiones mediáticas, sospechas de favoritismo, pero hay que entender que la FIFA, desde la calendarización y la logística del evento, a algunas Selecciones las manda por la autopista de cuota y a muchas más, por caminos de terracería o sinuosos.
La gran cantidad de interpretaciones subjetivas que se han agregado a las Reglas de Juego, en parte generan esta fuerte percepción pública de que las Selecciones más cotizadas o con mayor peso comercial terminan beneficiándose en decisiones críticas.
Sin embargo, dejando a un lado el sospechosismo, me llama mucho la atención, no sólo como Egipto pierde ayer una ventaja de 2-0 sobre el final de juego, o cómo Cabo Verde teniendo también en un puño a los argentinos, no pueden completar el milagro en Dieciseisavos; incluso en esa misma fase, Senegal vencía 2-0 a Bélgica hasta el 86' y le empatan, luego en tiempo extra, le ganan justo en el minuto 120.
Estos colapsos le ocurren a un equipo de mucho menor jerarquía respecto al que están enfrentando y derrotando, debido a una combinación de gestión emocional, fatiga física extrema y presión táctica que ejercen sus gigantes en los minutos finales, sumados a la falta de costumbre para manejar escenarios tan históricos cuando se los devora el miedo y el nerviosismo.
En esos Dieciseisavos Japón pierde en reposición con Brasil; Noruega evita al 85' que Costa de Marfil se lo lleve al alargue; Congo vencía 1-0 a Inglaterra desde el 6' y con una frialdad los ingleses cambian la historia al 74' y 86', siendo otros de esos ejemplos de las hazañas históricas que son abruptamente interrumpidas.
Sea como sea, la épica de los grandes se sostendrá sobre el frágil hilo de la controversia, pero tampoco puede escapar de la realidad que si bien los equipos de élite están dejando de resolver partidos por superioridad táctica, han encontrando en el talento de sus individualidades o grandes figuras, la manera de rescatar los partidos, como lo hace Argentina con Messi y el peso de ese liderazgo individual no se puede ignorar.
Mail: gerardo.gutierrez@elnorte.com
La gran cantidad de interpretaciones subjetivas que se han agregado a las Reglas de Juego, en parte generan esta fuerte percepción pública de que las Selecciones más cotizadas o con mayor peso comercial terminan beneficiándose en decisiones críticas.
Sin embargo, dejando a un lado el sospechosismo, me llama mucho la atención, no sólo como Egipto pierde ayer una ventaja de 2-0 sobre el final de juego, o cómo Cabo Verde teniendo también en un puño a los argentinos, no pueden completar el milagro en Dieciseisavos; incluso en esa misma fase, Senegal vencía 2-0 a Bélgica hasta el 86' y le empatan, luego en tiempo extra, le ganan justo en el minuto 120.
Estos colapsos le ocurren a un equipo de mucho menor jerarquía respecto al que están enfrentando y derrotando, debido a una combinación de gestión emocional, fatiga física extrema y presión táctica que ejercen sus gigantes en los minutos finales, sumados a la falta de costumbre para manejar escenarios tan históricos cuando se los devora el miedo y el nerviosismo.
En esos Dieciseisavos Japón pierde en reposición con Brasil; Noruega evita al 85' que Costa de Marfil se lo lleve al alargue; Congo vencía 1-0 a Inglaterra desde el 6' y con una frialdad los ingleses cambian la historia al 74' y 86', siendo otros de esos ejemplos de las hazañas históricas que son abruptamente interrumpidas.
Sea como sea, la épica de los grandes se sostendrá sobre el frágil hilo de la controversia, pero tampoco puede escapar de la realidad que si bien los equipos de élite están dejando de resolver partidos por superioridad táctica, han encontrando en el talento de sus individualidades o grandes figuras, la manera de rescatar los partidos, como lo hace Argentina con Messi y el peso de ese liderazgo individual no se puede ignorar.
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