Opinión #GerardoGutiérrez | 3-Julio-2026
El lado obscuro de la pasión
Gerardo Gutiérrez EN EL NORTE
03 julio 2026
Hace 40 años, durante el Mundial, viví a unos pasos de Paseo de la Reforma, atrás de donde hoy esta el Centro Bursátil, en un departamento que rentó El Norte para cubrir el evento, pero lo vivido en este 2026 no se parece en nada a aquellas concentraciones de antaño para ver los partidos o celebrar los triunfos de México.
Hoy esta avenida, y en Guadalajara La Minerva y en Monterrey la Macroplaza o los sitios de Fan Fest son el epicentro de una marea humana ensordecedora y desbordante, en un ambiente bastante festivo, pero en este 2026 con una dosis de pasión sin límites, y lo que es peor, sin control, que ha dejado heridos y cobrado vidas humanas (más que la cifra de detenidos).
Al ver esa marea tricolor incontrolable y multitudinaria reflexiono sobre el vacío y la necesidad urgente en este país por encontrar motivos de orgullo, identidad y esperanza en un entorno tan adverso en temas de justicia, de economía, de violencia, de problemas sociales y malos gobiernos.
Qué tanto será el vacío, que tan desahuciados se sentirán tantos mexicanos que entre las frustraciones cotidianas encuentran en un técnico y un equipo de futbol, quiénes verdaderamente los representan.
Al ver esa marea tricolor incontrolable y multitudinaria reflexiono sobre el vacío y la necesidad urgente en este país por encontrar motivos de orgullo, identidad y esperanza en un entorno tan adverso en temas de justicia, de economía, de violencia, de problemas sociales y malos gobiernos.
Qué tanto será el vacío, que tan desahuciados se sentirán tantos mexicanos que entre las frustraciones cotidianas encuentran en un técnico y un equipo de futbol, quiénes verdaderamente los representan.
Cuarenta años después, es obvio, hay más población, existen ahora las redes para ser un poderoso medio para convocar, y sí, pero en este 2026 veo más gente en los puntos de reunión que sin entender un ápice de futbol se ha unido y ha provocado que ese fervor futbolístico del pasado haya mutado a una catarsis colectiva masiva, apasionada y abrumadora.
Pretendemos que desde afuera nos vean como un país 100 por ciento futbolero, y quizá esa impresión damos, pero desde adentro sabemos que de lo que estamos ávidos es de tantas cosas que no nos dan nuestros gobernantes (incluso, que nos quitan) y que terminamos aceptando como analgésicos los triunfos de un equipo de futbol.
Me ha encantado como la gente se une en esa causa del deporte, sin distingos de estratos sociales, con un gran sentido de lo que es una comunidad, pero es desagradable que lo haga con comportamientos riesgosos y de incivilidad, nubladas del juicio.
Y peor aún es que los mismos medios y gobiernos que promueven esos festejos multitudinarios, nos quieran mostrar el rostro bonito de la alegría colectiva de los festejos y no lo malo porque no se exhorta o se actúa para poner frenos o límites, no entienden que el derecho a la libre expresión debe tener un equilibrio y para ello se requieren fuertes operativos de seguridad que hasta hoy, si los hay, han sido permisibles, por no decir pasalones, en donde la difusión de imágenes eufóricas invisibiliza el vandalismo, la violencia urbana y las toneladas de basura regadas.
Correo: gerardo.gutierrez@elnorte.com
Pretendemos que desde afuera nos vean como un país 100 por ciento futbolero, y quizá esa impresión damos, pero desde adentro sabemos que de lo que estamos ávidos es de tantas cosas que no nos dan nuestros gobernantes (incluso, que nos quitan) y que terminamos aceptando como analgésicos los triunfos de un equipo de futbol.
Me ha encantado como la gente se une en esa causa del deporte, sin distingos de estratos sociales, con un gran sentido de lo que es una comunidad, pero es desagradable que lo haga con comportamientos riesgosos y de incivilidad, nubladas del juicio.
Y peor aún es que los mismos medios y gobiernos que promueven esos festejos multitudinarios, nos quieran mostrar el rostro bonito de la alegría colectiva de los festejos y no lo malo porque no se exhorta o se actúa para poner frenos o límites, no entienden que el derecho a la libre expresión debe tener un equilibrio y para ello se requieren fuertes operativos de seguridad que hasta hoy, si los hay, han sido permisibles, por no decir pasalones, en donde la difusión de imágenes eufóricas invisibiliza el vandalismo, la violencia urbana y las toneladas de basura regadas.
Correo: gerardo.gutierrez@elnorte.com
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