Opinión #FranciscoJavierGonzález | 27-Julio-2026
El Ángel y Del Toro
Francisco Javier González EN REFORMA
27 julio 2026
Por muy exhausto que está tras una Copa del Mundo que le demandó lo impensable, el Ángel de la Independencia trabajó de nuevo el fin de semana para alumbrar otra gran fiesta.
Pero nadie llegó a los pies de su columna. El triunfo de Isaac del Toro en el Tour de Francia, que es el equivalente al verdadero Mundial, pero de ciclismo de ruta, no se celebró en las calles.
El trazado del bucle francés es de lo más inhumano y cruel que ha diseñado el deporte de alta competencia.
Alguna vez, en medio del torbellino causado por su confesión, Lance Armstrong dijo que nadie, sin ayuda artificial, podría cumplir con los recorridos imposibles del Tour.
El trazado del bucle francés es de lo más inhumano y cruel que ha diseñado el deporte de alta competencia.
Alguna vez, en medio del torbellino causado por su confesión, Lance Armstrong dijo que nadie, sin ayuda artificial, podría cumplir con los recorridos imposibles del Tour.
La exigencia diaria durante tres semanas, las noches sin dormir a causa de los nervios y de los exámenes antidopaje por sorpresa en horas de la madrugada y muchas otras razones, llevan al límite a los ciclistas que se buscan ahí la vida.
Miles de ellos jamás ganaron una etapa. Y tuvieron que pernoctar en hoteluchos con colchones llenos de bichos que los picotearon hasta el cansancio. No todos los albergues en el recorrido son de cinco estrellas, ni todos los equipos podrían costearlos. En la ruta, no solamente los ciclistas se juegan el contrato. También los equipos apuestan por la supervivencia. Del resultado dependerá que el patrocinador siga o abandone el pelotón en bancarrota.
Isaac del Toro, hoy héroe romantizado por sus cualidades y porque es el delfín de Tadej Pogacar, el pentacampeón que lo protege con sus alas, también la ha pasado mal.
Con lesiones graves que lo dejaron meses sin competir cuando juvenil, con falta de apoyos gubernamentales, lleno de dolores insufribles como los de sus colegas de la bici, se levantó al día siguiente para hacer descensos de 80 kilómetros por hora en que un parpadeo le puede cobrar la vida.
Del Toro triunfa por sus cualidades excepcionales, porque lo apoyó el equipo Nomex en sus inicios, porque el equipo de mayor presupuesto del circuito se fijó en él y porque nunca se conforma.
En su primer Giro de Italia terminó en segundo lugar el año pasado. Y en su primer Tour, tomó un lugar tan protagónico que hoy es el primer mexicano en subir al podio.
México perdió la tradición ciclista que nació con la vuelta de la cadena García Balseca, retomada años más tarde de manera intermitente. Las carreteras, hoy poco mantenidas e inseguras, se llenavban de gente aplaudiendo a los ciclistas.
Las autoridades mexicanas son reactivas: no apoyan para ganar, sino que apoyan cuando se gana.
Del Toro, con su esfuerzo individual y el de su familia, ya ganó. ¿seguirá olvidado el ciclismo o por lo menos alguien se subirá al carro para aparecer en la foto?
No sabemos darle dimensión a la hazaña de Del Toro por la incultura deportiva en la que, salvo por el futbol, solemos vivir.
El Ángel se quedó esperando. Tal vez para la próxima, el festejo suceda. Hay a quien dedicárselo.
X: @FJG_TD
Miles de ellos jamás ganaron una etapa. Y tuvieron que pernoctar en hoteluchos con colchones llenos de bichos que los picotearon hasta el cansancio. No todos los albergues en el recorrido son de cinco estrellas, ni todos los equipos podrían costearlos. En la ruta, no solamente los ciclistas se juegan el contrato. También los equipos apuestan por la supervivencia. Del resultado dependerá que el patrocinador siga o abandone el pelotón en bancarrota.
Isaac del Toro, hoy héroe romantizado por sus cualidades y porque es el delfín de Tadej Pogacar, el pentacampeón que lo protege con sus alas, también la ha pasado mal.
Con lesiones graves que lo dejaron meses sin competir cuando juvenil, con falta de apoyos gubernamentales, lleno de dolores insufribles como los de sus colegas de la bici, se levantó al día siguiente para hacer descensos de 80 kilómetros por hora en que un parpadeo le puede cobrar la vida.
Del Toro triunfa por sus cualidades excepcionales, porque lo apoyó el equipo Nomex en sus inicios, porque el equipo de mayor presupuesto del circuito se fijó en él y porque nunca se conforma.
En su primer Giro de Italia terminó en segundo lugar el año pasado. Y en su primer Tour, tomó un lugar tan protagónico que hoy es el primer mexicano en subir al podio.
México perdió la tradición ciclista que nació con la vuelta de la cadena García Balseca, retomada años más tarde de manera intermitente. Las carreteras, hoy poco mantenidas e inseguras, se llenavban de gente aplaudiendo a los ciclistas.
Las autoridades mexicanas son reactivas: no apoyan para ganar, sino que apoyan cuando se gana.
Del Toro, con su esfuerzo individual y el de su familia, ya ganó. ¿seguirá olvidado el ciclismo o por lo menos alguien se subirá al carro para aparecer en la foto?
No sabemos darle dimensión a la hazaña de Del Toro por la incultura deportiva en la que, salvo por el futbol, solemos vivir.
El Ángel se quedó esperando. Tal vez para la próxima, el festejo suceda. Hay a quien dedicárselo.
X: @FJG_TD
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