Opinión #FranciscoJavierGonzález | 13-Julio-2026
Argentina avanzó con méritos
Francisco Javier González EN REFORMA
13 julio 2026
El problema sigue siendo el criterio. En partidos de Copa del Mundo, de Liga, de un torneo regional o de una cascarita.
Cuando hay jugadas que quedan a la interpretación del árbitro, la balanza se puede inclinar hacia un lado o hacia el otro. Y no se puede descartar que hay camisetas que pesan más que otras en el condicionamiento inconsciente de un juez.
Que Messi pudo ser expulsado en el partido contra Argelia es cierto. Y que pudo haberse dado por bueno un gol de Egipto, finalmente anulado por una falta a 80 metros de la portería, también es verdad.
Pero no es justo simplificar tanto las cosas. Pese a que ambas decisiones entraron en esa bolsa gris que es el criterio arbitral, Argentina ha avanzado hasta Semifinales porque su orgullo, además de la calidad de Messi, ha maquillado lo deficiente de su juego.
Que Messi pudo ser expulsado en el partido contra Argelia es cierto. Y que pudo haberse dado por bueno un gol de Egipto, finalmente anulado por una falta a 80 metros de la portería, también es verdad.
Pero no es justo simplificar tanto las cosas. Pese a que ambas decisiones entraron en esa bolsa gris que es el criterio arbitral, Argentina ha avanzado hasta Semifinales porque su orgullo, además de la calidad de Messi, ha maquillado lo deficiente de su juego.
Su defensa, base que necesita ser sólida para poder armar un once poderoso, ha recibido 5 goles en los últimos 3 partidos. Cabo Verde le hizo un par, Egipto otros dos y Suiza, uno más.
El peso se le carga a la parte ofensiva, en la que Messi ha sido decisivo pese a caminar en la cancha gran parte del tiempo. Como a Leo lo quieren para atacar y no para defender, lo ha conseguido con creces.
Es el único de los cuarentones -unos más, otros menos- que ha logrado trascender en este Mundial como jugador de campo. Ni Cristiano Ronaldo con Portugal ni James Rodríguez por Colombia respondieron a la exigencia. Messi es el único.
La Albiceleste ha apelado a la épica que le ha hecho pasar sobre rivales que se alejan de lo más granado: Argelia, Austria, Jordania, Cabo Verde, Egipto y Suiza.
Aunque se atribuya una llave fácil para Argentina, los propios resultados fueron los que la llevaran hasta ahí. Se pudo cruzar en Dieciseisavos contra Uruguay o España, si Cabo Verde no hubiera quedado en el sorpresivo segundo lugar de su grupo.
Las teorías de conspiración están a la orden. Argentina, pese a sus limitaciones actuales, se ha ayudado a sí misma con finales dramáticos, goles de gran factura y nervios de acero para definir in extremis.
Si ha pesado la camiseta Argentina a la hora de tomar las decisiones apuntadas, es imposible de desmentir o afirmar desde aquí. Pero detalles tan grotescos como la expulsión del suizo Embolo cuando su equipo apretaba más a la Albiceleste, solamente es culpa del futbolista que fingió una falta y por ello se llevó una segunda amarilla.
El golazo de Julián Álvarez tiene que contar, la moral inquebrantable del equipo, también. Igual que el rebote que da el arquero noruego Nyland para que Bellingham acercara a los ingleses a la calificación, vale más que discutir si el balón pegó o no en un cable de la "spider cam".
La Copa del Mundo nos recuerda que en todos lados se trata de culpar a un tercero de los errores propios. Y que los árbitros se seguirán equivocando.
Quien triunfará será el futbol bien jugado. Ni más ni menos. Lo demás es aderezo.
X: @FJG_TD
El peso se le carga a la parte ofensiva, en la que Messi ha sido decisivo pese a caminar en la cancha gran parte del tiempo. Como a Leo lo quieren para atacar y no para defender, lo ha conseguido con creces.
Es el único de los cuarentones -unos más, otros menos- que ha logrado trascender en este Mundial como jugador de campo. Ni Cristiano Ronaldo con Portugal ni James Rodríguez por Colombia respondieron a la exigencia. Messi es el único.
La Albiceleste ha apelado a la épica que le ha hecho pasar sobre rivales que se alejan de lo más granado: Argelia, Austria, Jordania, Cabo Verde, Egipto y Suiza.
Aunque se atribuya una llave fácil para Argentina, los propios resultados fueron los que la llevaran hasta ahí. Se pudo cruzar en Dieciseisavos contra Uruguay o España, si Cabo Verde no hubiera quedado en el sorpresivo segundo lugar de su grupo.
Las teorías de conspiración están a la orden. Argentina, pese a sus limitaciones actuales, se ha ayudado a sí misma con finales dramáticos, goles de gran factura y nervios de acero para definir in extremis.
Si ha pesado la camiseta Argentina a la hora de tomar las decisiones apuntadas, es imposible de desmentir o afirmar desde aquí. Pero detalles tan grotescos como la expulsión del suizo Embolo cuando su equipo apretaba más a la Albiceleste, solamente es culpa del futbolista que fingió una falta y por ello se llevó una segunda amarilla.
El golazo de Julián Álvarez tiene que contar, la moral inquebrantable del equipo, también. Igual que el rebote que da el arquero noruego Nyland para que Bellingham acercara a los ingleses a la calificación, vale más que discutir si el balón pegó o no en un cable de la "spider cam".
La Copa del Mundo nos recuerda que en todos lados se trata de culpar a un tercero de los errores propios. Y que los árbitros se seguirán equivocando.
Quien triunfará será el futbol bien jugado. Ni más ni menos. Lo demás es aderezo.
X: @FJG_TD
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