Opinión #DavidFaitelson | 3-Julio-2026
¿La mentira o la verdad?
David Faitelson EN REFORMA
03 julio 2026
Estoy por rendirme. He llegado a la confusa conclusión de que la gente prefiere una mentira a medias -o completa- antes de una verdad, o por lo menos, de "mi verdad". Es, casi, un asunto cultural. En nuestra bondad y nobleza mexicana, queremos escuchar lo que nos conviene por encima de lo que sería una aparente realidad. Dime lo que quiero oír. Cualquier otra cosa, es una ofensa. En ese mundo vivo, en ese mundo vivimos.
La alegría y el orgullo de sentirse pleno es un regalo maravilloso del futbol. Lo veo en el café de las esquinas, en el parque, en el supermercado y en el aeropuerto. Ya hace tiempo que dejó de ser transcendente si se trata o no de un aficionado o si conoce de futbol. Lo que vale ahora es un sentido de pertenencia, de identidad con algo que triunfa, que no es un fracaso o una mala noticia. Y la ola alcanza también para, por primera vez -yo diría que desde los terremotos del '85- verles a todos unidos montados en ella, jalando la cuerda hacia la misma dirección, los de Chivas y los del América, los de izquierda o derecha, los de las Lomas y los de las zonas marginales. El futbol logró ese milagro.
"¿Vamos a ser campeones, señor?", me interroga un hombre de unos 40 años en la salida del baño de la terminal del aeropuerto. Hay un momento de vacilación en mí. Un silencio incómodo. ¿Qué le digo, Dios mío? ¿Cómo apagó esos ojos chispeantes, llenos de ilusión que me piden la respuesta correcta?
Y, luego están las redes sociales que viralizan todo, que son capaces de deformar y desinformar sin reparo ni límite alguno. Y, entonces, si digo que el juego del domingo es sumamente complicado, que Inglaterra es de un tamaño futbolístico diferente al que hasta ahora ha enfrentado México en este Mundial y que, en situaciones normales, ellos deben ganar ese partido, entonces, hay descalificaciones de todo tipo: "Traidor", "malnacido", "imbécil", "ignorante", "negativo", "inútil ", etc., etc...
"¿Vamos a ser campeones, señor?", me interroga un hombre de unos 40 años en la salida del baño de la terminal del aeropuerto. Hay un momento de vacilación en mí. Un silencio incómodo. ¿Qué le digo, Dios mío? ¿Cómo apagó esos ojos chispeantes, llenos de ilusión que me piden la respuesta correcta?
Y, luego están las redes sociales que viralizan todo, que son capaces de deformar y desinformar sin reparo ni límite alguno. Y, entonces, si digo que el juego del domingo es sumamente complicado, que Inglaterra es de un tamaño futbolístico diferente al que hasta ahora ha enfrentado México en este Mundial y que, en situaciones normales, ellos deben ganar ese partido, entonces, hay descalificaciones de todo tipo: "Traidor", "malnacido", "imbécil", "ignorante", "negativo", "inútil ", etc., etc...
Decir la verdad debería ser la primera encomienda del decálogo del periodista. Claro, nadie tiene una verdad absoluta y en la forma de ver y analizar el tema existe la capacidad de discernir, quizá debatir y hasta convencer.
Tomaré los riesgos que deba tomar porque a mí no me pagan por decir mentiras o verdades a medias. Me pagan por opinar de acuerdo con lo que sé, con lo que he vivido -mi experiencia- y con lo que puedo juzgar. Aceptaré las consecuencias porque nunca he hecho periodismo para quedar bien con alguien o proteger algún interés.
México no es favorito el domingo. En realidad y más allá de jugar en casa, tratará de eliminar a uno de los favoritos a campeón del mundo. Inglaterra tiene mejores jugadores, clubes, liga, inversión por el juego e historia. Hasta ahí, espero que estén de acuerdo conmigo.
Ahora bien: Hasta antes de ese primer tiempo del martes por la noche, yo le daba cero, cero posibilidades a México de vencer a los ingleses. Es evidente que hubo un cambio, que la Selección Mexicana mostró condiciones para competir -a lo que siempre hemos aspirado y lo que hemos logrado puntualmente en algunos mundiales-. Esa condición parece ser todo lo que necesitamos para darle esperanza a los aficionados. Decirles, sí, que los ingleses son mejores -quizá mucho mejores- pero que nuestro entrenador y nuestros jugadores han encontrado la manera de disputar cada balón, concentrarse en cada jugada y jugar unidos, como una familia. Todo ese descubrimiento ante Ecuador sirve para alentar la ilusión.
Las declaraciones populistas no deberían ser parte del vocabulario periodístico. Tampoco se trata de alentar falsas esperanzas porque eso conlleva a mentir. México no es favorito el domingo, pero tiene a su delirante estadio, a un pueblo envuelto en un ambiente triunfalista poco antes visto y, sobre todo, un equipo que ha demostrado que tiene cualidades para competir en la cancha. Ahora, si le ganan a los ingleses y se meten entre las 8 mejores selecciones del mundo, claro que estaré feliz...
X: @DavidFaitelson_
Tomaré los riesgos que deba tomar porque a mí no me pagan por decir mentiras o verdades a medias. Me pagan por opinar de acuerdo con lo que sé, con lo que he vivido -mi experiencia- y con lo que puedo juzgar. Aceptaré las consecuencias porque nunca he hecho periodismo para quedar bien con alguien o proteger algún interés.
México no es favorito el domingo. En realidad y más allá de jugar en casa, tratará de eliminar a uno de los favoritos a campeón del mundo. Inglaterra tiene mejores jugadores, clubes, liga, inversión por el juego e historia. Hasta ahí, espero que estén de acuerdo conmigo.
Ahora bien: Hasta antes de ese primer tiempo del martes por la noche, yo le daba cero, cero posibilidades a México de vencer a los ingleses. Es evidente que hubo un cambio, que la Selección Mexicana mostró condiciones para competir -a lo que siempre hemos aspirado y lo que hemos logrado puntualmente en algunos mundiales-. Esa condición parece ser todo lo que necesitamos para darle esperanza a los aficionados. Decirles, sí, que los ingleses son mejores -quizá mucho mejores- pero que nuestro entrenador y nuestros jugadores han encontrado la manera de disputar cada balón, concentrarse en cada jugada y jugar unidos, como una familia. Todo ese descubrimiento ante Ecuador sirve para alentar la ilusión.
Las declaraciones populistas no deberían ser parte del vocabulario periodístico. Tampoco se trata de alentar falsas esperanzas porque eso conlleva a mentir. México no es favorito el domingo, pero tiene a su delirante estadio, a un pueblo envuelto en un ambiente triunfalista poco antes visto y, sobre todo, un equipo que ha demostrado que tiene cualidades para competir en la cancha. Ahora, si le ganan a los ingleses y se meten entre las 8 mejores selecciones del mundo, claro que estaré feliz...
X: @DavidFaitelson_
Comentarios
Publicar un comentario