Opinión #DavidFaitelson | 16-Julio-2026

 

'Valientes' y 'cobardes'

David Faitelson EN REFORMA

16 julio 2026


ATLANTA.- El futbol no es para los cobardes. El futbol es de los valientes. Argentina e Inglaterra lo comprobaron ayer aquí, en Atlanta.


Es el minuto 55 bajo el majestuoso domo del Estadio de los Halcones de Atlanta. El sol se incrusta por los grandes ventanales que dan a la antigua Torre CNN. Son poco más de las 4 de la tarde, pero la noche, con toda su fuerza, está por venirse encima de la Selección inglesa, porqué fue justamente el gol de Gordon, el mismo que les daba un boleto a su primera Final de Copa del Mundo en 60 años, el que les llevaría a su desgracia.

Y es que antes de ese gol, Inglaterra jugaba agresivamente, tomaba riesgos y era ligeramente mejor que Argentina. El boleto a Nueva York estaba cerca, estuvo cerca.

Luego, con todo respeto, llamándote Inglaterra, con lo que tienes sobre el césped y en la banca, no puedes jugar para conservar una ventaja mínima ante el campeón del mundo que, además, tiene en la cancha al mejor futbolista en la historia del juego.
Es un "crimen". Casi podía asegurar, en ese momento, que iban a pagar muy caro por ello. Tuchel, un alemán dirigiendo a Inglaterra, ya era, de inicio, un sacrilegio para muchos. Hoy, después de este papelón, no lo veo ni siquiera regresando a Londres.

Después y siempre, está Argentina, un equipo de futbol capaz de llevar las palpitaciones al máximo. Nadie como ellos para involucrar sentimientos donde no parece haberlos.

Digan lo que digan, "Las Malvinas" siguen merodeando su cabeza y Maradona y su "Mano de Dios" y su gol del "barrilete cósmico" de Víctor Hugo Morales están ahí. El "Dios salve al Rey" y el "...O juremos con gloria morir" apenas se distingue entre las sonoras rechiflas.

El estadio es una "olla de presión", vigilado hoy por la policía, el FBI y la DEA. Es inevitable obviar la historia de un Clásico forjado en la tarjeta roja de Rattín, en el humo que salía de cubierta del "General Belgrado", en el penalti de Beckham en Sapporo 2002 y en el cántico de las tribunas: "El que no salte es inglés...".

Inglaterra descubrió pronto de qué está hecho Argentina en una cancha: primero, el pundonor, el espíritu inquebrantable y luego la clase de futbol. Messi tuvo un "día cualquiera en la oficina", pero dio dos pases certeros de gol y los ingleses, impotentes e incapaces de reaccionar, vieron cómo nuevamente sus ilusiones de un título mundial se descomponían.

El futbol inglés es bipolar. Por un lado tiene espacios de enorme lucidez con Bellingham, Kane, Rice, Gordon, Anderson y, por el otro, depresiones dramáticas que le recuerdan por qué no ha podido levantar una Copa desde que Bobby Moore lo hizo en Wembley.

El futbol argentino que cierra filas en un grupo donde Messi supera el calificativo de "capitán" para ser casi un "patriarca", como lo fue Maradona, pero que también aglutina futbolistas de gran talento y personalidad, regados por los principales clubes y Ligas del mundo.

Todo, siempre, gira alrededor del "sol". Es él quien provee luz y calor al juego argentino. Messi se transformó en el futbolista con mayor edad (39 años y 21 días) en jugar una Semifinal de Copa del Mundo.

El domingo seguirá imponiendo récords y podría levantar -seguramente junto a Trump- un segundo trofeo que volvería a lanzar la pregunta sobre la dimensión de futbolista que tenemos ante nuestros ojos.

Argentina vuelve a lanzar un grito que es un reto: quien quiera ser campeón tendrá que arrebatarme el trofeo.

El atardecer del sureste del país, en la tierra de Martín Luther King y de la "Batalla de Atlanta" en la "Guerra de Secesión" vuelve a abrir una herida demasiado fresca.

¿México le tenía que haber ganado a estos ingleses para firmar una Copa del Mundo histórica? Sí, indudablemente.

Creo que los ingleses llegaron en condiciones mermadas al torneo. Había diferencias en el vestuario entre el entrenador Tuchel y los futbolistas y era evidente que había que aprovechar eso, más la altitud, más el Estadio Azteca y hasta un hombre de más por 40 minutos para dar un golpe histórico sobre la mesa.

La forma en que Inglaterra cayó en Atlanta podría, de alguna forma, agrandar el desperdicio mexicano.

Siguiente parada: Nueva York. Dos escuelas, dos estilos, dos potencias, Messi y Yamal -circula una fotografía en redes sociales donde el astro argentino aparece bañando en una tina al niño Lamine- y la esperanza de que sea una Final de alarido.

El futbol es de "valientes" y de "cobardes". Argentina eligió la valentía e Inglaterra la cobardía. Cada quien está en el sitio que le corresponde.

 X: @DavidFaitelson_

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