Opinión #DavidFaitelson | 15-Julio-2026
Así se trata el balón...
David Faitelson EN REFORMA
15 julio 2026
El balón no habla, pero sí siente.
Cuando lo tratan y lo "acarician" de la manera en que lo logra España, se deja seducir y alcanza niveles de un romance soñado y eterno.
Es algo tan simple y preciado en el juego: el balón. España se adueña de él, lo pasea de un lado a otro, se defiende con él y lo utiliza también para encontrar un lanzamiento o una filtración que le permita ponerse de cara al marco contrario. Mientras muchas Selecciones de este Mundial se olvidan, total o parcialmente de él, España sabe y defiende la importancia de tener el balón.
Es casi un concierto de música clásica: Rodri la recupera, se la cede a Fabián, éste se le pasa a Olmo, quien al darse cuenta de que por ahí no va la jugada, la retrasa para Cubarsí, que sigue el desmarque de Laporte y se la toca. De pronto, Porro, el lateral derecho, aparece adelantado. Para él va el balón. Oyarzabal sale de su posición, atrae para que Lacroix deje la suya y entonces Olmo penetra, recibe y de un primer toque, ante la carrocería de Upamecano, le devuelve la pared a Porro para que éste defina de forma magistral frente a la salida de Maignan. 2-0 el marcador en Dallas. Es todo, "c'est fini".
Es algo tan simple y preciado en el juego: el balón. España se adueña de él, lo pasea de un lado a otro, se defiende con él y lo utiliza también para encontrar un lanzamiento o una filtración que le permita ponerse de cara al marco contrario. Mientras muchas Selecciones de este Mundial se olvidan, total o parcialmente de él, España sabe y defiende la importancia de tener el balón.
Es casi un concierto de música clásica: Rodri la recupera, se la cede a Fabián, éste se le pasa a Olmo, quien al darse cuenta de que por ahí no va la jugada, la retrasa para Cubarsí, que sigue el desmarque de Laporte y se la toca. De pronto, Porro, el lateral derecho, aparece adelantado. Para él va el balón. Oyarzabal sale de su posición, atrae para que Lacroix deje la suya y entonces Olmo penetra, recibe y de un primer toque, ante la carrocería de Upamecano, le devuelve la pared a Porro para que éste defina de forma magistral frente a la salida de Maignan. 2-0 el marcador en Dallas. Es todo, "c'est fini".
El futbol español asociativo, de larga posesión -en ocasiones desesperante para el rival e incluso para algunos espectadores y comentaristas como mi maestro querido Francisco Javier González- sigue marcando una hegemonía y amenaza con levantar el domingo otra Copa del Mundo, 16 años después de la hazaña de Soweto.
Es el mismo estilo, la misma forma que generó el barcelonismo de Cruyff y que desarrolló a niveles exorbitantes la mano de Pep. Las mismas manías de la cancha que le han dado validez a las campañas gloriosas del PSG. Esa corriente futbolística amenaza hoy con restablecer su hegemonía en un Mundial.
Apenas un gol permitido en 7 juegos mundialistas. Algunos dirán, erróneamente, que España es un equipo que apuesta por el orden defensivo. Sin embargo, no es una verdad absoluta.
Esta España se defiende con propiedad, disciplina e inteligencia, pero de ninguna manera es un equipo que echa líneas hacia atrás, que se cuelga del marco de su portería o que huele al viejo "Catenaccio" italiano. España se defiende, mayormente, teniendo el control del balón, porque sabe que poseyéndolo el mayor tiempo posible, disminuye las posibilidades de que el rival le haga daño.
La condición distintiva de esta Selección está a cargo de Lamine Yamal, pero el joven jugador del Barcelona ha llegado mermado físicamente al Mundial y no ha pesado lo que se esperaba de él. Aun así, el futbol vuelve a mostrar su cara asociativa y la característica que le hace diferente a los demás: esto es un equipo en el que cualquier estandarte individual termina diluyéndose ante la colectividad. Nadie ni nada puede más que un equipo. No tengo ni a Iniesta ni a Xavi ni a Busquets y Lamine no aparece, pero generó un sistema que le permita imponerse o maquillar las carencias.
¿Mbappé u Oyarzabal? ¿Dembelé o Baena? ¿Olise o Fabián Ruiz? ¿Doué u Olmo? Lo ha dicho mejor que nadie Luis de la Fuente, el entrenador español, tras finalizar el juego: "Ellos son una Selección y nosotros somos un equipo". Ni Messi ni Kane ni Bellingham. ¿Quién es la gran estrella de España? La gran estrella es su futbol, una auténtica marca de la casa.
Hay casi una lección de vida en Dallas: 37 juegos consecutivos sin derrota. España ha hecho desaparecer a Francia y con ello una muestra inequívoca de que los "nombres" no hacen un equipo y que jugando bajo un sistema adecuado, puedes alcanzar tus sueños.
La España que "respeta" al más trascendente de los actores del juego: el balón. Esa España está de regreso, con su futbol, en la Final de un Mundial...
X: @DavidFaitelson_
Es el mismo estilo, la misma forma que generó el barcelonismo de Cruyff y que desarrolló a niveles exorbitantes la mano de Pep. Las mismas manías de la cancha que le han dado validez a las campañas gloriosas del PSG. Esa corriente futbolística amenaza hoy con restablecer su hegemonía en un Mundial.
Apenas un gol permitido en 7 juegos mundialistas. Algunos dirán, erróneamente, que España es un equipo que apuesta por el orden defensivo. Sin embargo, no es una verdad absoluta.
Esta España se defiende con propiedad, disciplina e inteligencia, pero de ninguna manera es un equipo que echa líneas hacia atrás, que se cuelga del marco de su portería o que huele al viejo "Catenaccio" italiano. España se defiende, mayormente, teniendo el control del balón, porque sabe que poseyéndolo el mayor tiempo posible, disminuye las posibilidades de que el rival le haga daño.
La condición distintiva de esta Selección está a cargo de Lamine Yamal, pero el joven jugador del Barcelona ha llegado mermado físicamente al Mundial y no ha pesado lo que se esperaba de él. Aun así, el futbol vuelve a mostrar su cara asociativa y la característica que le hace diferente a los demás: esto es un equipo en el que cualquier estandarte individual termina diluyéndose ante la colectividad. Nadie ni nada puede más que un equipo. No tengo ni a Iniesta ni a Xavi ni a Busquets y Lamine no aparece, pero generó un sistema que le permita imponerse o maquillar las carencias.
¿Mbappé u Oyarzabal? ¿Dembelé o Baena? ¿Olise o Fabián Ruiz? ¿Doué u Olmo? Lo ha dicho mejor que nadie Luis de la Fuente, el entrenador español, tras finalizar el juego: "Ellos son una Selección y nosotros somos un equipo". Ni Messi ni Kane ni Bellingham. ¿Quién es la gran estrella de España? La gran estrella es su futbol, una auténtica marca de la casa.
Hay casi una lección de vida en Dallas: 37 juegos consecutivos sin derrota. España ha hecho desaparecer a Francia y con ello una muestra inequívoca de que los "nombres" no hacen un equipo y que jugando bajo un sistema adecuado, puedes alcanzar tus sueños.
La España que "respeta" al más trascendente de los actores del juego: el balón. Esa España está de regreso, con su futbol, en la Final de un Mundial...
X: @DavidFaitelson_
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