Opinión #DavidFaitelson | 10-Julio-2026
Mi mayor temor...
David Faitelson EN REFORMA
10 julio 2026
Mi mayor temor es que pase el tiempo y no dimensionemos lo que estamos viendo. Que esos minutos preciados se vayan sin alcanzar a entender la clase de futbolista que tenemos frente a nosotros. Que normalicemos una realidad que no es la realidad o la generalidad. Vivo con ese miedo.
Hace ya algunas décadas, mientras veía la televisión en Canal 7 con las voces del maravilloso Pepe Espinosa, del profesor Constancio Córdoba y de Enrique Garay, no fui capaz de identificar la grandeza de Michael Jordan.
Sí, veía, un tanto atónito, sus ejecuciones frente a la canasta, la manera en la cuál desafiaba la gravedad y a la propia naturaleza, pero sigo arrepentido de no haberlo dimensionado como había que hacerlo.
Me prometí a mi mismo que no volvería a suceder.
Sí, veía, un tanto atónito, sus ejecuciones frente a la canasta, la manera en la cuál desafiaba la gravedad y a la propia naturaleza, pero sigo arrepentido de no haberlo dimensionado como había que hacerlo.
Me prometí a mi mismo que no volvería a suceder.
Cada segundo de Lionel Messi en la cancha parece un legado a la historia contemporánea del futbol. Tiene 39 años, ha dejado de competir en el máximo nivel posible del juego -milita en la MLS- y pareciera que nada ha cambiado en su rendimiento.
Sigue desconectándose del juego como lo hacía ya en sus días finales con el Barcelona, y sigue tan fresco en ideas y ejecuciones como en sus mejores días. El tiempo no parece haberle afectado -o al menos eso parece desde aquí- ni física, ni técnica, ni mentalmente.
La semana pasada lo vi en Miami corriendo en los tiempos extras ante la sorprendente e irreverente Cabo Verde. Días más tarde, lloraba desconsolado luego de encabezar el milagroso regreso argentino en Atlanta ante Egipto. La pregunta es: ¿cuál es el límite de Messi? O quizá... ¿existe un límite para Messi?
Hasta antes del inicio de los Cuartos de Final del Mundial, encabezaba a los goleadores y asistentes del torneo y se confirmaba, fase con fase, como el futbolista con más goles y más partidos disputados en la historia de los Mundiales.
Pero, con Messi, a diferencia de CR7, las estadísticas son solo una anécdota. Lo que verdaderamente se aprecia es lo que es capaz de generar en la cancha con o sin el balón. Cuando el choque ante Egipto se complicaba, estaban abajo 0-2 y quedaban poco más de 20 minutos por jugarse, él entendió que debía tirarse a la derecha donde había menos "tráfico" y desde donde podía generar las oportunidades que requería su equipo.
Su inteligencia para jugar sigue marcando diferencia con respecto a sus semejantes en la cancha.
Hoy, cuando están en marcha los Cuartos de Final, me preguntan cuál ha sido el mejor futbolista del torneo, mi respuesta es la misma de las últimas dos décadas. Nada ha cambiado. Él se ha hecho más viejo, pero sigue siendo mejor que los demás.
La distracción que generó -justificada o no- la controversia por el arbitraje al paso de la Selección argentina en este Mundial pudo haber generado una "cortina de humo" que afectara nuestra capacidad para apreciar lo que realmente es importante, porqué puede que, algún día, nos arrepintamos de no haberlo apreciado y gozado lo suficiente, como me pasó a mí con Jordan.
X: @DavidFaitelson_
Sigue desconectándose del juego como lo hacía ya en sus días finales con el Barcelona, y sigue tan fresco en ideas y ejecuciones como en sus mejores días. El tiempo no parece haberle afectado -o al menos eso parece desde aquí- ni física, ni técnica, ni mentalmente.
La semana pasada lo vi en Miami corriendo en los tiempos extras ante la sorprendente e irreverente Cabo Verde. Días más tarde, lloraba desconsolado luego de encabezar el milagroso regreso argentino en Atlanta ante Egipto. La pregunta es: ¿cuál es el límite de Messi? O quizá... ¿existe un límite para Messi?
Hasta antes del inicio de los Cuartos de Final del Mundial, encabezaba a los goleadores y asistentes del torneo y se confirmaba, fase con fase, como el futbolista con más goles y más partidos disputados en la historia de los Mundiales.
Pero, con Messi, a diferencia de CR7, las estadísticas son solo una anécdota. Lo que verdaderamente se aprecia es lo que es capaz de generar en la cancha con o sin el balón. Cuando el choque ante Egipto se complicaba, estaban abajo 0-2 y quedaban poco más de 20 minutos por jugarse, él entendió que debía tirarse a la derecha donde había menos "tráfico" y desde donde podía generar las oportunidades que requería su equipo.
Su inteligencia para jugar sigue marcando diferencia con respecto a sus semejantes en la cancha.
Hoy, cuando están en marcha los Cuartos de Final, me preguntan cuál ha sido el mejor futbolista del torneo, mi respuesta es la misma de las últimas dos décadas. Nada ha cambiado. Él se ha hecho más viejo, pero sigue siendo mejor que los demás.
La distracción que generó -justificada o no- la controversia por el arbitraje al paso de la Selección argentina en este Mundial pudo haber generado una "cortina de humo" que afectara nuestra capacidad para apreciar lo que realmente es importante, porqué puede que, algún día, nos arrepintamos de no haberlo apreciado y gozado lo suficiente, como me pasó a mí con Jordan.
X: @DavidFaitelson_
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