Opinión #DavidFaitelson | 1-Julio-2026

 

Cometí 'pecado capital'

David Faitelson EN REFORMA

01 julio 2026


No profeso la religión católica, pero necesito conseguir urgentemente a un cura. Tengo una confesión que hacer. Por momentos, me avergüenzo de ella. Luego, intento disipar el recuerdo, ocultarlo. No puedo. Me muero de vergüenza. Rompí mis códigos más sagrados. Lo siento, no pude. Trate durante algunos minutos de controlarme. Al final, caí, lo hice. Busco un culpable: ¿La emotiva narración de Vaca? ¿Los ojos llorosos de Layún? ¿Los jaloneos frenéticos del "Piojo" Herrera? Sí, fueron ellos. No, quizá fueron esos que, en el campo, frente a la tribuna, levantan los brazos, grita, deliran. Son ellos los "culpables".


Debían ser 88 mil 662 kilovatios de electricidad. El grisáceo cielo de Santa Úrsula parecía explotar contagiado por la felicidad del Coloso. La verdad, nunca antes lo había visto así. Un estadio que transmitía una energía singular. Lo vi en los ojos de Raúl, en las manos sudorosas del niño Mora y hasta en las expresiones de Quiñones. El Estadio -me permitiré decirle Azteca aunque se enoje Infantino- jugó su propio partido. Alentó y presionó desde el minuto cero. Empujó por los suyos, cantó, bailó y en pleno juego coreó el "¿Y si sí?" que parece haberse transformado en un grito de resistencia y de pasión de nuestro pueblo. Queda claro, sin el Estadio Ciudad de México, esto habría sido imposible.

La cancha, justo ahí donde México había esparcido dudas -a pesar de que los resultados le acompañaban- generó, finalmente, el futbol esperado. Lo de Mora es un escándalo. ¡Qué jugador! Un adolescente que juega como si tuviera tres Mundiales. Es más que una esperanza, un sueño. Es el futbolista que tanto habíamos esperado. Y luego, el criticado "Piojo" Alvarado ha ofrecido una cátedra en el campo. Perdónanos, "Piojo", por si alguna vez dudamos de ti. Y lo de Quiñones también es espectacular. Nació en Colombia, pero yo lo vi cantar el "más si osare" con un entusiasmo desenfrenado y con las pupilas dilatadas.

Fue una noche mágica. Hubo una conexión maravillosa e impactante. México nos regaló sus mejores minutos del torneo. El primer tiempo alcanzó notas espectaculares, desarrollando acciones jamás vistas en la era Aguirre. México hizo futbol, tuvo profundidad, vértigo, cambios de ritmo. Y a eso añádale la estabilidad defensiva que ha logrado Aguirre, un equipo que no ha permitido gol en cuatro juegos. Al fin, el equilibrio perfecto largamente añorado. El mejor México en años, uno que nunca apareció en la era Martino y en todos sus sucesores.
La calle es otra locura. Calculan un millón de personas. Imágenes dantescas de celebración y de éxtasis. El futbol empequeñece frente a lo que es capaz de provocar.

¿Y la iglesia, el padre, el cura? Me urge verlo. Anoche no podía conciliar el sueño. La eléctrica noche de Azteca me hizo cometer un "pecado". Por primera vez en mi vida, festejé un gol en plena cabina de transmisión. Créanme que intenté contenerme. Tragué saliva, apretujé las manos, fruncí el ceño y finalmente caí vencido mientras Quiñones agitaba las redes de la portería sur. No era yo. Sí era yo cometiendo mi "pecado capital".
X: @DavidFaitelson_

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