Opinión #ArturoBrizio | 7-Julio-2026
Se le pudre el tamal
Arturo Brizio EN REFORMA
07 julio 2026
Corría el año 1962 y en la Semifinal de la Copa del Mundo chocaron el local representativo de Chile ante el cuadro de Brasil.
El árbitro del encuentro fue el peruano Arturo Yamasaki, quien expulsó de la cancha al astro amazónico Manuel Francisco dos Santos, mejor conocido como "Garrincha".
La Verdeamarela ganó el encuentro y jugó la Final ante Checoslovaquia, coronándose de manera brillante.
Solo hubo un "pero". Las autoridades federativas del máximo organismo rector del balompié mundial -en una decisión sin precedente- dejaron sin sanción a "Mané", quien pudo alinear y -con su desequilibrante estilo- hacer suya la banda derecha, contribuyendo a la victoria.
La Verdeamarela ganó el encuentro y jugó la Final ante Checoslovaquia, coronándose de manera brillante.
Solo hubo un "pero". Las autoridades federativas del máximo organismo rector del balompié mundial -en una decisión sin precedente- dejaron sin sanción a "Mané", quien pudo alinear y -con su desequilibrante estilo- hacer suya la banda derecha, contribuyendo a la victoria.
Yamasaki fue considerado uno de los mejores jueces del mundo, haciendo escuela y carrera en México, en donde fue bautizado por el inmortal Ángel Fernández como el "árbitro de América".
Como no existían las tarjetas, el comité de disciplina afirmó que el extremo brasileño jamás había sido amonestado de palabra, por lo que no procedía su expulsión.
En esta Copa del Mundo han pasado cosas difíciles de entender e imposibles de explicar, desde el punto de vista reglamentario.
Resulta que al minuto 64 del partido de Dieciseisavos de Final, jugado entre los Estados Unidos y Bosnia Herzegovina, el juez brasileño Raphael Claus, tras una revisión en el VAR, mostró el cartón rojo a Folarin Balogun, delantero y goleador del cuadro de las Barras y Estrellas.
La jugada tuvo todos los elementos para considerarse una expulsión: una plancha por detrás, muy arriba del tobillo, sin que el balón estuviera a distancia de juego y poniendo en serio riesgo la integridad física del adversario.
Vino la apelación y ahí empezó el despiporre.
El órgano autónomo para tomar la decisión revirtió el castigo, declarando habilitado al ariete gabacho para el juego ante Bélgica.
Ni tardo ni perezoso, el Presidente Donald Trump afirmó, en su cuenta de X, que había tenido una llamada telefónica con un hombre que, además de su amigo, era sumamente razonable y de esa manera, no se había consumado una "injusticia".
Por su parte, Gianni Infantino reafirmó la absoluta autonomía de los organismos encargados de impartir la justicia deportiva, buscando deslindarse.
La indignación ha sido generalizada. La UEFA protestó formalmente, se dice que Pierluigi Collina, titular de los nazarenos, amagó con poner la renuncia en la mesa, en fin, un escándalo.
Finalmente, el número 20 alineó y pasó de noche.
La Selección de Estados Unidos jugó exactamente igual que en todo el proceso de Mauricio Pochettino, quitando el juego inaugural ante Paraguay.
Bélgica los bajó de la nube y Concacaf se ha quedado sin representantes en la Copa, aun siendo anfitriones.
Un maestro en la Facultad de Derecho decía en broma, pretendiendo hablar latín: "Opus malis, putribus culus", que, traducido al español, se asemeja a lo que decía mi abuela Nocha: "Al que obra mal, se le pudre el tamal".
X: @arturobrizioc
Como no existían las tarjetas, el comité de disciplina afirmó que el extremo brasileño jamás había sido amonestado de palabra, por lo que no procedía su expulsión.
En esta Copa del Mundo han pasado cosas difíciles de entender e imposibles de explicar, desde el punto de vista reglamentario.
Resulta que al minuto 64 del partido de Dieciseisavos de Final, jugado entre los Estados Unidos y Bosnia Herzegovina, el juez brasileño Raphael Claus, tras una revisión en el VAR, mostró el cartón rojo a Folarin Balogun, delantero y goleador del cuadro de las Barras y Estrellas.
La jugada tuvo todos los elementos para considerarse una expulsión: una plancha por detrás, muy arriba del tobillo, sin que el balón estuviera a distancia de juego y poniendo en serio riesgo la integridad física del adversario.
Vino la apelación y ahí empezó el despiporre.
El órgano autónomo para tomar la decisión revirtió el castigo, declarando habilitado al ariete gabacho para el juego ante Bélgica.
Ni tardo ni perezoso, el Presidente Donald Trump afirmó, en su cuenta de X, que había tenido una llamada telefónica con un hombre que, además de su amigo, era sumamente razonable y de esa manera, no se había consumado una "injusticia".
Por su parte, Gianni Infantino reafirmó la absoluta autonomía de los organismos encargados de impartir la justicia deportiva, buscando deslindarse.
La indignación ha sido generalizada. La UEFA protestó formalmente, se dice que Pierluigi Collina, titular de los nazarenos, amagó con poner la renuncia en la mesa, en fin, un escándalo.
Finalmente, el número 20 alineó y pasó de noche.
La Selección de Estados Unidos jugó exactamente igual que en todo el proceso de Mauricio Pochettino, quitando el juego inaugural ante Paraguay.
Bélgica los bajó de la nube y Concacaf se ha quedado sin representantes en la Copa, aun siendo anfitriones.
Un maestro en la Facultad de Derecho decía en broma, pretendiendo hablar latín: "Opus malis, putribus culus", que, traducido al español, se asemeja a lo que decía mi abuela Nocha: "Al que obra mal, se le pudre el tamal".
X: @arturobrizioc
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