Opinión #ArturoBrizio | 31-Julio-2026
Justa regional 2
Arturo Brizio EN REFORMA
31 julio 2026
En la anterior colaboración para Cancha me quedaron algunas cosas en el tintero, por lo que procederé a desahogarlas.
Seguimos anclados en el año de 1986 y, como recordaremos, estaba por jugarse la Copa del Mundo en nuestro País.
El International Board, organismo encargado de promulgar y velar por las Reglas de Juego en el balompié, es más antiguo que la propia FIFA, tal como la conocemos hoy.
En la actualidad, el desprestigio se ha apoderado de la Federación Internacional que fue fundada en 1904. El Board arrancó sus funciones reglamentarias en 1886. Por lo tanto, en pleno Mundial se celebró el centenario del órgano legislador de las leyes del juego en el futbol.
El International Board, organismo encargado de promulgar y velar por las Reglas de Juego en el balompié, es más antiguo que la propia FIFA, tal como la conocemos hoy.
En la actualidad, el desprestigio se ha apoderado de la Federación Internacional que fue fundada en 1904. El Board arrancó sus funciones reglamentarias en 1886. Por lo tanto, en pleno Mundial se celebró el centenario del órgano legislador de las leyes del juego en el futbol.
Recibimos, como obsequio, una hermosa medalla conmemorativa del hecho que, cosa rara, conservo hasta la fecha, luego de haber obsequiado desde uniformes, silbatos, tarjetas y balones a amigos que, muchos de ellos, ya no están en el plano terrenal.
Como le platiqué, a media justa mundialista partí para Santiago de los Caballeros, en la República Dominicana, para participar en los Juegos Centroamericanos.
Abordé el vuelo junto a una gran cantidad de atletas que iban, gozosos y vocingleros, a competir en busca de la gloria.
Me tocó un asiento entre un boxeador y un entrenador de judo. Me pude dar cuenta, en el transcurso del viaje, que la precariedad era la moneda de curso común en la inmensa mayoría de las Federaciones.
Cuando me preguntaron cuánto nos pagaban a los árbitros de futbol, contesté que la dieta o estipendio era de 100 dólares.
Me contestaron que no estaba mal, ya que a ellos les daban 90. La indignante sorpresa es que a los competidores se les entregaba esa cantidad ¡por todo el evento!, mientras que a los jueces del balompié se les pagaba por día.
Ya en el torneo, comíamos diario en un pequeño restaurante que el Comité organizador nos había conseguido, dadas las enormes filas para acceder al alimento en la Villa para atletas.
Luego de los partidos, tomábamos alguna copa en un bar cercano al hotel, capitaneados por el colegiado dominicano Salvador Vilanova, quien pedía un ron "Barceló", más perfumado que la loción Old Spice, pero que servía para reír y paliar la nostalgia.
El día de la Gran Final entre Cuba y Honduras, se efectuaban las Finales del atletismo.
En la tribuna se encontraba una pareja de polacos. El gran Jerzy Hausleber, entrenador de los marchistas y el entrañable Tadeusz Kepka, formador de fondistas y quien también fungía como preparador físico de los silbantes aztecas. Como el partido se retrasó, fui a saludarlos a la tribuna. Tenían junto a ellos un bidón de esos que se usan para bebidas energéticas. Me pasaron un vasito de su "refresco" y resultó una asquerosa cuba, como de posada, que procedí a tirar en cuanto pude.
Honduras tenía un equipazo, con el goleador Juan Flores, quien jugaría con Santos, y Leonel Suazo, pero un aguerrido cuadro cubano, en penales, les arrebató el metal áureo.
Inolvidable esa... justa regional.
X: @arturobrizioc
Como le platiqué, a media justa mundialista partí para Santiago de los Caballeros, en la República Dominicana, para participar en los Juegos Centroamericanos.
Abordé el vuelo junto a una gran cantidad de atletas que iban, gozosos y vocingleros, a competir en busca de la gloria.
Me tocó un asiento entre un boxeador y un entrenador de judo. Me pude dar cuenta, en el transcurso del viaje, que la precariedad era la moneda de curso común en la inmensa mayoría de las Federaciones.
Cuando me preguntaron cuánto nos pagaban a los árbitros de futbol, contesté que la dieta o estipendio era de 100 dólares.
Me contestaron que no estaba mal, ya que a ellos les daban 90. La indignante sorpresa es que a los competidores se les entregaba esa cantidad ¡por todo el evento!, mientras que a los jueces del balompié se les pagaba por día.
Ya en el torneo, comíamos diario en un pequeño restaurante que el Comité organizador nos había conseguido, dadas las enormes filas para acceder al alimento en la Villa para atletas.
Luego de los partidos, tomábamos alguna copa en un bar cercano al hotel, capitaneados por el colegiado dominicano Salvador Vilanova, quien pedía un ron "Barceló", más perfumado que la loción Old Spice, pero que servía para reír y paliar la nostalgia.
El día de la Gran Final entre Cuba y Honduras, se efectuaban las Finales del atletismo.
En la tribuna se encontraba una pareja de polacos. El gran Jerzy Hausleber, entrenador de los marchistas y el entrañable Tadeusz Kepka, formador de fondistas y quien también fungía como preparador físico de los silbantes aztecas. Como el partido se retrasó, fui a saludarlos a la tribuna. Tenían junto a ellos un bidón de esos que se usan para bebidas energéticas. Me pasaron un vasito de su "refresco" y resultó una asquerosa cuba, como de posada, que procedí a tirar en cuanto pude.
Honduras tenía un equipazo, con el goleador Juan Flores, quien jugaría con Santos, y Leonel Suazo, pero un aguerrido cuadro cubano, en penales, les arrebató el metal áureo.
Inolvidable esa... justa regional.
X: @arturobrizioc
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