Opinión #ArturoBrizio | 28-Julio-2026
Justa Regional
Arturo Brizio EN REFORMA
28 julio 2026
El año de 1986 tuvo un especial significado en mi vida, por algunos sucesos y efemérides que tuvieron lugar, procediendo a compartirlos con usted.
En marzo, arribé al "tercer piso", festejando por todo lo alto mi trigésimo aniversario. El 18 de abril, en una hermosa boda por la iglesia en Hermosillo, Sonora, desposé a Isela Rivas Rodríguez, mi primera, (y única), esposa.
Una semana más tarde, con rumba y flamenco, tuvimos un inolvidable enlace civil en el, entonces, Distrito Federal.
En mayo se anunció, para la Copa del Mundo a inaugurarse el siguiente mes, a los siete árbitros mexicanos con gafete de FIFA que estarían presentes en la justa. Antonio R. Márquez como juez central, Joaquín Urrea y Edgardo Codesal en calidad de jueces de línea, así como Jorge Alberto Leanza, Enrique Mendoza Guillén, Marco Antonio Dorantes y este, su atento y seguro servidor, como suplentes.
Una semana más tarde, con rumba y flamenco, tuvimos un inolvidable enlace civil en el, entonces, Distrito Federal.
En mayo se anunció, para la Copa del Mundo a inaugurarse el siguiente mes, a los siete árbitros mexicanos con gafete de FIFA que estarían presentes en la justa. Antonio R. Márquez como juez central, Joaquín Urrea y Edgardo Codesal en calidad de jueces de línea, así como Jorge Alberto Leanza, Enrique Mendoza Guillén, Marco Antonio Dorantes y este, su atento y seguro servidor, como suplentes.
Además, Don Javier Arriaga, máximo dirigente arbitral de Concacaf, me notificó que había sido designado como silbante para los XVI Juegos Centroamericanos y del Caribe, a celebrarse en la República Dominicana.
En el Mundial, tuve seis designaciones como cuarto árbitro y a la mitad, enfilé con mi maleta hacia el Caribe.
Los Juegos tendrían lugar en una pintoresca ciudad del interior llamada Santiago de los Caballeros. Tierra de beisbolistas, está situada en el fértil Valle del Cibao y, sin ser un lugar digamos... cosmopolita, albergaron a atletas, periodistas y jueces, con cálido afecto y alegría desbordante.
El primer día de entrenamiento, fui nombrado como el jefe de la preparación física. Por estar el grupo recién llegado, puse una práctica ligera, con base en estiramientos y relajación.
Al decretar el fin de los trabajos, dos nazarenos dominicanos me pidieron permiso para, textual, "hacer algo más por su cuenta". No tuve inconveniente, pero vi por donde iba la mano.
Al día siguiente, citados a las 7:00, les he puesto una madriza, yo hasta adelante, que nomás los oía resollar. Cuando terminamos, les dije al par de osados mozalbetes y al grupo: "si alguien quiere hacer algo más por su cuenta, adelante". De más está decir que nadie se apuntó y quedó claro quién mandaba.
En esos tiempos, Cuba era el gigante atlético de la región, pero para sorpresa de muchos, en la Semifinal, derrotaron a México 2 a 0 y eso permitió que yo arbitrara la Gran Final. Esta se jugaría en el Estadio Olímpico, donde también tenían lugar las pruebas de atletismo.
El Honduras ante Cuba estaba programado a las 9:00 p.m., pero como se fue retrasando la programación, empezó a las 11:00. O sea, que, por el empate, tiempo extra y penales, arrancamos en domingo y terminamos en lunes. Cuba se colgó la medalla de oro.
Durante mi estadía y convivencia con nuestros atletas pude constatar su esfuerzo y dedicación, así como las grandes carencias, situación que, por lo visto, no se ha modificado.
Ahora la fiesta está en Santo Domingo y México manda en el medallero de esta pintoresca... justa regional.
X: @aturobrizioc
En el Mundial, tuve seis designaciones como cuarto árbitro y a la mitad, enfilé con mi maleta hacia el Caribe.
Los Juegos tendrían lugar en una pintoresca ciudad del interior llamada Santiago de los Caballeros. Tierra de beisbolistas, está situada en el fértil Valle del Cibao y, sin ser un lugar digamos... cosmopolita, albergaron a atletas, periodistas y jueces, con cálido afecto y alegría desbordante.
El primer día de entrenamiento, fui nombrado como el jefe de la preparación física. Por estar el grupo recién llegado, puse una práctica ligera, con base en estiramientos y relajación.
Al decretar el fin de los trabajos, dos nazarenos dominicanos me pidieron permiso para, textual, "hacer algo más por su cuenta". No tuve inconveniente, pero vi por donde iba la mano.
Al día siguiente, citados a las 7:00, les he puesto una madriza, yo hasta adelante, que nomás los oía resollar. Cuando terminamos, les dije al par de osados mozalbetes y al grupo: "si alguien quiere hacer algo más por su cuenta, adelante". De más está decir que nadie se apuntó y quedó claro quién mandaba.
En esos tiempos, Cuba era el gigante atlético de la región, pero para sorpresa de muchos, en la Semifinal, derrotaron a México 2 a 0 y eso permitió que yo arbitrara la Gran Final. Esta se jugaría en el Estadio Olímpico, donde también tenían lugar las pruebas de atletismo.
El Honduras ante Cuba estaba programado a las 9:00 p.m., pero como se fue retrasando la programación, empezó a las 11:00. O sea, que, por el empate, tiempo extra y penales, arrancamos en domingo y terminamos en lunes. Cuba se colgó la medalla de oro.
Durante mi estadía y convivencia con nuestros atletas pude constatar su esfuerzo y dedicación, así como las grandes carencias, situación que, por lo visto, no se ha modificado.
Ahora la fiesta está en Santo Domingo y México manda en el medallero de esta pintoresca... justa regional.
X: @aturobrizioc
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