Opinión #ArturoBrizio | 21-Julio-2026

 

Muy flexible

Arturo Brizio EN REFORMA

21 julio 2026


Terminó la Copa del Mundo y, como cada cuatro años, hay que enfrentar, con toda dignidad, la resaca futbolera.


Esa maldita cruda que no se cura con antiácidos ni micheladas, con náuseas, dolor de cabeza y mil diablillos trituradores aplastando los intestinos del pobre mortal que la sufre.

Durante 39 días, prácticamente a diario, tuvimos partidos de futbol, al grado de que las imágenes se encimaran unas con otras.

Una Fase de Grupos que uno se imaginaba sosa y deslucida, dada la gran cantidad de equipos y naciones emergentes, resultó lucida y emocionante.
El Tricolor ilusionó e hizo que el humor social mejorara notablemente y, parafraseando a Mecano, "y entre gritos y pitos los mexicanitos, enormes, bajitos, hicimos por una vez, algo a la vez".

El golpe de realidad nos llegó en forma de buque de guerra con divisa inglesa.

En un partido que parecía "ganable", la artillería azteca se estrelló, una y otra vez, ante el muro británico, con todo y estar en inferioridad numérica.

La pirámide se fue angostando conforme quedaban Selecciones fuera de la lucha, con situaciones polémicas que, de manera coincidente, le eran favorables al cuadro argentino.

La no expulsión de Lionel Messi, la anulación de un gol válido a Egipto, la doble amarilla a Breel Embolo cuando Suiza mejor jugaba y, como cereza del pastel, en la Gran Final, quitar el gol de Nico Williams en el alargue por un supuesto pisotón sobre su tocayo Otamendi.

Desde el ángulo administrativo, la FIFA ha hecho el ridículo.

Todo empezó cuando de la nada, crearon un "Trofeo por la Paz" y no se les ocurrió una mejor idea que entregarlo al Presidente de una nación belicista por excelencia.

Luego, en pleno torneo, se decretó con toda corrección, una tarjeta roja, vía revisión en el VAR, al jugador estadounidense Folarin Balogun.

De pronto, se da el anuncio de que la suspensión de un partido, queda "condicionada" a su posterior comportamiento en el lapso de un año.

Donald Trump presumió que, gracias a una llamada a Gianni Infantino, se había hecho lo correcto.

Por cierto, el árbitro que decretó la expulsión, Raphael Claus de Brasil, no volvió a ser designado en el resto de la competición.

Al término del juego ante Inglaterra, varios jugadores de la Albiceleste mostraron una manta con la leyenda: "Las Malvinas son Argentinas", en clara alusión al conflicto bélico y la discusión sostenidos desde hace años con el imperio británico.

El mandamás del organismo rector de balompié mundial, desoyó a quienes indicaban que se violentaba el estatuto, el cual prohíbe mensajes políticos, aduciendo que eran "cosas de muchachos".

En uno de sus últimos comunicados, afirmó que este ha sido el Mundial más exitoso de la historia y que todo era gracias al Presidente Trump.

La UEFA, poderoso organismo europeo, está pidiendo la cabeza de este cínico.

Él se está dedicando a la compra de votos en Concacaf, Asia y África.

No cabe duda que, en cuestiones de moral, la FIFA se he vuelto... muy flexible.

 
X: @arturobrizioc

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