Opinión #ArturoBrizio | 17-Julio-2026
En el descrédito
Arturo Brizio EN REFORMA
17 julio 2026
Está llegando a término la Copa del Mundo jugada en Norteamérica, restando solamente dos encuentros, a saber: el juego por el tercer puesto y la Gran Final.
En el que se ha dado por llamar "petit finale", se medirán Inglaterra y Francia.
Agarrón con sabor europeo, aunque muchos los hubieran querido ver, mejor, en el "Partido grande".
Los galos se desdibujaron ante una España sumamente ágil y práctica, que los borró de la cancha.
Agarrón con sabor europeo, aunque muchos los hubieran querido ver, mejor, en el "Partido grande".
Los galos se desdibujaron ante una España sumamente ágil y práctica, que los borró de la cancha.
Los británicos vieron como una aguerrida albiceleste les sacaba el dulce de la boca.
El domingo seremos testigos de una coronación, ya sea el bicampeonato pampero o la segunda estrella para la "Furia roja".
Para este torneo, los encargados de la justicia, encabezados por Pierluigi Collina, prometieron el mejor arbitraje de la historia.
Esto se basaría, afirmaron, en la estricta selección de los jueces y una tecnología de punta, casi equiparable con la usada en la NASA.
Pues déjeme decirle que no ha sido así, por la sencilla razón de que la enorme cantidad de reformas al reglamento y al uso del VAR, no fueron ensayadas ni experimentadas con antelación.
Debieron, según mi óptica, lanzarlas un año antes, para que jugadores, técnicos, público, analistas, narradores y árbitros supieran a cabalidad a qué atenerse.
En cuanto al talento arbitral, le platico de los 52 jueces convocados, 9 no dirigieron ni un solo partido. Llama la atención el caso de Alejandro Hernández Hernández, quien pita en una de las Ligas más competitivas del orbe como es la española, que sólo recibió una designación.
Luego entonces, si puedes prescindir, prácticamente del 20% de tu plantilla, no me digas que llevaste a puro "león rasurado".
La criatura nació chueca desde la no expulsión a Lionel Messi por una plancha y la subsecuente explicación del comité arbitral.
"Faltó fuerza" argumentaron, quedando la impresión de que sólo con fractura se podría penar al astro argentino.
Luego viene la tarjeta roja al jugador estadounidense Folarin Balogun y su consecuente suspensión.
El presidente Donald Trump afirmó públicamente haber llamado a Gianni Infantino, mandamás de la FIFA para que se le conmutara con un "aplazamiento condicional" al jugador durante un año posterior al Mundial.
Por cierto, el juez brasileño que lo expulsó, Raphael Claus, no volvió a ver acción.
Vinieron luego los peregrinos argumentos de la "identidad errónea", para cubrir una primera tarjeta amarilla mal mostrada.
El segundo gol de Egipto ante Argentina, por una supuesta falta cometida a 90 metros del arco rival.
La penalización al suizo Breel Embolo, cuando mejor jugaba su equipo, también ante los pamperos, que por tirarse un clavado, estando amonestado, fue echado del terreno de juego.
El cable fantasma que impidió la parábola del balón en un despeje noruego, para posibilitar el contraataque inglés y así obtener el gol del empate.
En fin, larga sería la lista. Con la designación para la Final del esloveno Slavko Vincic, junto a las absurdas nominaciones de dos colegiados de Concacaf, de absoluto medio pelo en Semifinales, demuestran porqué, la FIFA está sumida...en el descrédito.
X: @arturobrizioc
El domingo seremos testigos de una coronación, ya sea el bicampeonato pampero o la segunda estrella para la "Furia roja".
Para este torneo, los encargados de la justicia, encabezados por Pierluigi Collina, prometieron el mejor arbitraje de la historia.
Esto se basaría, afirmaron, en la estricta selección de los jueces y una tecnología de punta, casi equiparable con la usada en la NASA.
Pues déjeme decirle que no ha sido así, por la sencilla razón de que la enorme cantidad de reformas al reglamento y al uso del VAR, no fueron ensayadas ni experimentadas con antelación.
Debieron, según mi óptica, lanzarlas un año antes, para que jugadores, técnicos, público, analistas, narradores y árbitros supieran a cabalidad a qué atenerse.
En cuanto al talento arbitral, le platico de los 52 jueces convocados, 9 no dirigieron ni un solo partido. Llama la atención el caso de Alejandro Hernández Hernández, quien pita en una de las Ligas más competitivas del orbe como es la española, que sólo recibió una designación.
Luego entonces, si puedes prescindir, prácticamente del 20% de tu plantilla, no me digas que llevaste a puro "león rasurado".
La criatura nació chueca desde la no expulsión a Lionel Messi por una plancha y la subsecuente explicación del comité arbitral.
"Faltó fuerza" argumentaron, quedando la impresión de que sólo con fractura se podría penar al astro argentino.
Luego viene la tarjeta roja al jugador estadounidense Folarin Balogun y su consecuente suspensión.
El presidente Donald Trump afirmó públicamente haber llamado a Gianni Infantino, mandamás de la FIFA para que se le conmutara con un "aplazamiento condicional" al jugador durante un año posterior al Mundial.
Por cierto, el juez brasileño que lo expulsó, Raphael Claus, no volvió a ver acción.
Vinieron luego los peregrinos argumentos de la "identidad errónea", para cubrir una primera tarjeta amarilla mal mostrada.
El segundo gol de Egipto ante Argentina, por una supuesta falta cometida a 90 metros del arco rival.
La penalización al suizo Breel Embolo, cuando mejor jugaba su equipo, también ante los pamperos, que por tirarse un clavado, estando amonestado, fue echado del terreno de juego.
El cable fantasma que impidió la parábola del balón en un despeje noruego, para posibilitar el contraataque inglés y así obtener el gol del empate.
En fin, larga sería la lista. Con la designación para la Final del esloveno Slavko Vincic, junto a las absurdas nominaciones de dos colegiados de Concacaf, de absoluto medio pelo en Semifinales, demuestran porqué, la FIFA está sumida...en el descrédito.
X: @arturobrizioc
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