Columna #SanCadilla | 21-Julio-2026
La tristeza post Mundial
San Cadilla EN MURAL
21 julio 2026
Mis niños, díganme la verdad: ¿ustedes también sienten ese huequito raro?
Ese momento incómodo donde uno prende la tele, busca un partido y... nada. Se acabó el desfile de Selecciones, se acabaron las camisetas de todos los colores en la calle y regresamos a la bendita normalidad.
Y ahora que España levantó la Copa, no solamente se queda Messi sin el Bicampeonato. También se nos fueron esas mañanas, tardes y noches de sillón, chelita y control remoto en mano.
Qué bonito fue eso de terminar un partido y saber que en unos minutos empezaba otro. Y luego otro. Y otro más.
Y ahora que España levantó la Copa, no solamente se queda Messi sin el Bicampeonato. También se nos fueron esas mañanas, tardes y noches de sillón, chelita y control remoto en mano.
Qué bonito fue eso de terminar un partido y saber que en unos minutos empezaba otro. Y luego otro. Y otro más.
Además, vaya Mundial nos regalaron. Muchos pensaban que al aumentar el número de selecciones iba a bajar el nivel, pero pasó lo contrario: hubo partidos cerrados, sorpresas, héroes inesperados y más de uno que salió del anonimato para convertirse en historia.
El Tri del Vasco nos hizo volver a soñar. Vimos el último baile de Cristiano Ronaldo y Messi. Vimos a Mbappé romper marcas y confirmar que todavía tiene varias páginas por escribir.
Así que disfruten el recuerdo. Disfruten haber salido a la calle con miles de desconocidos que por unos días dejaron de ser desconocidos porque todos gritaban el mismo gol.
El futbol envuelve esto: sufrir, celebrar, discutir con el vecino y hasta de abrazar al que uno nunca había visto.
Y aunque el romance mundialista ya terminó, siempre tendremos la Liga MX.
Vuelven los debates eternos, los penales dudosos, los refuerzos que "vienen a romperla" y las excusas de siempre.
Y en unas semanas regresará la chafa Leagues Cup contra los gringos, porque en esta vida hay cosas que nunca cambian.
NO SABEN GANAR; NO SABEN PERDER
Mis niños, una cosa es perder una Final del Mundo y otra muy distinta es perder la cabeza.
La Final de Argentina fue una decepción futbolística. 120 minutos, pocas emociones y un equipo que parecía no entender lo que se jugaba.
Pero lo que vino después fue todavía peor.
Porque una derrota se acepta. Duele, claro. Se llora, también. Pero convertir la frustración en golpes y empujones solamente exhibe la falta de grandeza de algunos.
Hubo quienes quisieron ganar protagonismo después del silbatazo final, cuando durante el partido no pudieron encontrarlo con la pelota... saludos a Molina y Paredes.
Y por si faltaba algo, llegó la otra postal triste: darle la espalda al campeón durante la premiación.
España, con todo y la emoción de levantar la Copa, tuvo la cortesía de hacer pasillo al rival cuando recibió su medalla de subcampeón.
El futbol tiene memoria, mis niños. Lo difícil es ganar con clase y perder con dignidad... no es bueno generalizar, pero Argentina quedó a deber en muchos sentidos.
Mail: san.cadilla@mural.com.mx
X: @SanCadilla
El Tri del Vasco nos hizo volver a soñar. Vimos el último baile de Cristiano Ronaldo y Messi. Vimos a Mbappé romper marcas y confirmar que todavía tiene varias páginas por escribir.
Así que disfruten el recuerdo. Disfruten haber salido a la calle con miles de desconocidos que por unos días dejaron de ser desconocidos porque todos gritaban el mismo gol.
El futbol envuelve esto: sufrir, celebrar, discutir con el vecino y hasta de abrazar al que uno nunca había visto.
Y aunque el romance mundialista ya terminó, siempre tendremos la Liga MX.
Vuelven los debates eternos, los penales dudosos, los refuerzos que "vienen a romperla" y las excusas de siempre.
Y en unas semanas regresará la chafa Leagues Cup contra los gringos, porque en esta vida hay cosas que nunca cambian.
NO SABEN GANAR; NO SABEN PERDER
Mis niños, una cosa es perder una Final del Mundo y otra muy distinta es perder la cabeza.
La Final de Argentina fue una decepción futbolística. 120 minutos, pocas emociones y un equipo que parecía no entender lo que se jugaba.
Pero lo que vino después fue todavía peor.
Porque una derrota se acepta. Duele, claro. Se llora, también. Pero convertir la frustración en golpes y empujones solamente exhibe la falta de grandeza de algunos.
Hubo quienes quisieron ganar protagonismo después del silbatazo final, cuando durante el partido no pudieron encontrarlo con la pelota... saludos a Molina y Paredes.
Y por si faltaba algo, llegó la otra postal triste: darle la espalda al campeón durante la premiación.
España, con todo y la emoción de levantar la Copa, tuvo la cortesía de hacer pasillo al rival cuando recibió su medalla de subcampeón.
El futbol tiene memoria, mis niños. Lo difícil es ganar con clase y perder con dignidad... no es bueno generalizar, pero Argentina quedó a deber en muchos sentidos.
Mail: san.cadilla@mural.com.mx
X: @SanCadilla
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