Columna #ReformaSanCa | 1-Julio-2026
No nos despierten
San Cadilla EN REFORMA
01 julio 2026
Hace exactamente 20 días inició un sueño del que nadie quiere despertar en México.
El 11 de junio el triunfo 2-0 sobre Sudáfrica prendió la ilusión y empezó a disipar dudas; la victoria de ayer, 2-0 sobre Ecuador, hizo volar a todo el País de emoción y convencimiento.
En medio de las victorias citadas hay otro par, 1-0 sobre Corea del Sur y 3-0 sobre Chequia... Lo nunca antes visto: cuatro triunfos sin gol en contra ¡sin gol en contra!
Después de eso ya nadie puede decir que es casualidad.
En medio de las victorias citadas hay otro par, 1-0 sobre Corea del Sur y 3-0 sobre Chequia... Lo nunca antes visto: cuatro triunfos sin gol en contra ¡sin gol en contra!
Después de eso ya nadie puede decir que es casualidad.
No es casualidad que se ha jugado con una solvencia y calidad en la retaguardia sin importar quiénes juegan, porque incluso la expulsión de César Montes en el debut quedó como anécdota por el rendimiento impoluto de quienes lo sustituyeron ante Corea del Sur; además, la zaga mexicana jugó con formaciones distintas y en todas respondió como ninguna en la Copa del Mundo. Hubo algunas fallas, pero completamente corregibles si se atienden.
El sueño mexicano incluye ver a un chamaco de 17 años jugar como si fuera un veterano curtido en mil batallas, con un carácter intrépido pero, sobre todo, una calidad que lo hace un tesoro nacional: Gilberto Mora es una de las grandes figuras del Tricolor de Javier Aguirre, que tiene grandísimo mérito en saberlo llevar, pues le ha ido dando protagonismo de manera paulatina y todo se ha visto natural con él.
Igual es mérito del "Vasco" apostar por Julián Quiñones, ya por mucho el mejor naturalizado que se ha puesto la playera tricolor en una Copa del Mundo, no solo por las veces que ha mandado guardar la pelota en las redes enemigas (3), sino por lo que proyecta en la cancha; lo suyo es contagioso.
Como contagiosa ha sido la ilusión en la tribuna de dos estadios que se han entregado como pocas veces a la Selección Nacional: el Estadio Ciudad de México en tres ocasiones, el Estadio Guadalajara una más. La comunión con su tribuna ha hecho que, aún en los pasajes grises del Mundial, no le haya faltado apoyo al Tricolor, que sin duda alguna juega con 12, algo que ni Canadá ni Estados Unidos pueden presumir.
Pero el sueño tricolor de 2026 luce quizá su mayor impacto en las calles, entre aquellos que no por no poder estar en los estadios gritan con menos fuerza. El Ángel se ha vuelto una visita obligatoria; no ir es como no haber vivido la Copa del Mundo.
Nunca como el sueño parece no dar lugar a pesimismo; no como tantas veces anteriores.
Si hoy resulta que el rival es Inglaterra, ningún mexicano va a agachar la mirada ni por 2 segundos; todo lo contrario, le dará más fuerza al sueño, porque en el histórico escenario del domingo en el Estadio Ciudad de México nadie va a dudar que el Tri entrará como favorito.
Y es que en 2026 el sueño no solo está cargado de ilusiones, está cargado de un equipo con calidad y eso, sin duda, hace más factible que el sueño se haga realidad.
Mail: sancadilla@reforma.com
El sueño mexicano incluye ver a un chamaco de 17 años jugar como si fuera un veterano curtido en mil batallas, con un carácter intrépido pero, sobre todo, una calidad que lo hace un tesoro nacional: Gilberto Mora es una de las grandes figuras del Tricolor de Javier Aguirre, que tiene grandísimo mérito en saberlo llevar, pues le ha ido dando protagonismo de manera paulatina y todo se ha visto natural con él.
Igual es mérito del "Vasco" apostar por Julián Quiñones, ya por mucho el mejor naturalizado que se ha puesto la playera tricolor en una Copa del Mundo, no solo por las veces que ha mandado guardar la pelota en las redes enemigas (3), sino por lo que proyecta en la cancha; lo suyo es contagioso.
Como contagiosa ha sido la ilusión en la tribuna de dos estadios que se han entregado como pocas veces a la Selección Nacional: el Estadio Ciudad de México en tres ocasiones, el Estadio Guadalajara una más. La comunión con su tribuna ha hecho que, aún en los pasajes grises del Mundial, no le haya faltado apoyo al Tricolor, que sin duda alguna juega con 12, algo que ni Canadá ni Estados Unidos pueden presumir.
Pero el sueño tricolor de 2026 luce quizá su mayor impacto en las calles, entre aquellos que no por no poder estar en los estadios gritan con menos fuerza. El Ángel se ha vuelto una visita obligatoria; no ir es como no haber vivido la Copa del Mundo.
Nunca como el sueño parece no dar lugar a pesimismo; no como tantas veces anteriores.
Si hoy resulta que el rival es Inglaterra, ningún mexicano va a agachar la mirada ni por 2 segundos; todo lo contrario, le dará más fuerza al sueño, porque en el histórico escenario del domingo en el Estadio Ciudad de México nadie va a dudar que el Tri entrará como favorito.
Y es que en 2026 el sueño no solo está cargado de ilusiones, está cargado de un equipo con calidad y eso, sin duda, hace más factible que el sueño se haga realidad.
Mail: sancadilla@reforma.com
X: @ReformaSanCa
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