Opinión #DavidFaitelson | 30-Junio-2026
Yo elijo creer...
David Faitelson EN REFORMA
30 junio 2026
Del "ser o no ser" de Shakespeare al "creer o no creer" de Unamuno no hay ninguna contradicción. La primera es una búsqueda de la realidad. La segunda es un camino para encontrar esa realidad.
Y México se pone otra vez contra su propio destino futbolístico cuando esta noche intente ganar su primer partido mundialista de eliminación directa en más de 40 años.
Es indudable que, alrededor de este equipo, hay una confianza exagerada. Sus futbolistas y su entrenador están convencidos de lo que hacen. Sus aficionados -que van más allá de ser aficionados o no serlo- están eufóricos. Nada puede salir mal o todo puede apagarse como si de pronto alguien cortara la energía eléctrica y cayera la oscuridad.
Desde el "...y si, sí" y hasta el "imaginemos cosas chingonas", pasando por el "sí se puede", el aficionado en México, cansado casi ancestralmente de los resultados irregulares, ha elegido apegarse a la fe más que a la realidad.
Es indudable que, alrededor de este equipo, hay una confianza exagerada. Sus futbolistas y su entrenador están convencidos de lo que hacen. Sus aficionados -que van más allá de ser aficionados o no serlo- están eufóricos. Nada puede salir mal o todo puede apagarse como si de pronto alguien cortara la energía eléctrica y cayera la oscuridad.
Desde el "...y si, sí" y hasta el "imaginemos cosas chingonas", pasando por el "sí se puede", el aficionado en México, cansado casi ancestralmente de los resultados irregulares, ha elegido apegarse a la fe más que a la realidad.
Somos un pueblo que sueña con alcanzar los más altos niveles del juego sin entender -o, entendiendo pero ignorando- que para lograr ese cometido hay que sentar bases estructurales sólidas en la forma en la cual se administra el futbol.
Aunque la historia de los mundiales reconozca sorpresas, nadie es campeón del mundo o semifinalista de forma fortuita.
Es evidente que el mexicano casi exige ser parte de esa creencia porque cree que una energía positiva puede transformar las cosas. Está bien. Al final del día, quienes juegan al futbol son seres humanos, que sienten, que se motivan o deprimen como cualquier persona.
Esa vitalidad, ese clima de confianza pueden ayudar en algo. Después y siempre, está la habilidad físico-atlética y mental que determina quién es mejor en la cancha. Ahí, la fe y la creencia pueden jugar un papel secundario.
Bajo un clima de extremo triunfalismo, habrá que hurgar en nuestra realidad.
Puede que duela o que, de plano, no se quiera admitir. México ha ganado un grupo de bajo nivel competitivo y lo ha hecho sin permitir anotaciones. Su nivel futbolístico, fue de regular a pobre.
No se jugó un gran partido contra Sudáfrica. Se defendió a ultranza frente a la decepcionante Corea del Sur y se ganó con un error del portero contrario, mientras que Chequia fue duro de inicio y al final cedió. Esa es la realidad, mi realidad, claro.
Siempre hay formas diferentes de ver y juzgar tanto el futbol como a la vida. El famoso "vaso medio lleno o medio vacío".
Por un lado, reconocer la seriedad y el orden defensivo de este equipo, que realmente se comporta con la armonía de un equipo fuera y dentro del campo de juego.
Ganarle a este México de Aguirre parecería una misión compleja para cualquier rival. Por otro lado, es evidente que todavía no ha enfrentado el mayor nivel posible del Mundial y que el análisis de su juego reclama vacío y carencias en fase ofensiva.
Ecuador ya será un examinador mucho más exhaustivo de la Selección Mexicana. Un equipo rápido, intenso y que nos conoce bien. México tendrá el estadio, la pasión y también la presión.
Creo que, al final del día, entre el "ser o no ser" o el "creer o no creer", yo elijo lo que más me conviene: creer.
X: @DavidFaitelson_
Aunque la historia de los mundiales reconozca sorpresas, nadie es campeón del mundo o semifinalista de forma fortuita.
Es evidente que el mexicano casi exige ser parte de esa creencia porque cree que una energía positiva puede transformar las cosas. Está bien. Al final del día, quienes juegan al futbol son seres humanos, que sienten, que se motivan o deprimen como cualquier persona.
Esa vitalidad, ese clima de confianza pueden ayudar en algo. Después y siempre, está la habilidad físico-atlética y mental que determina quién es mejor en la cancha. Ahí, la fe y la creencia pueden jugar un papel secundario.
Bajo un clima de extremo triunfalismo, habrá que hurgar en nuestra realidad.
Puede que duela o que, de plano, no se quiera admitir. México ha ganado un grupo de bajo nivel competitivo y lo ha hecho sin permitir anotaciones. Su nivel futbolístico, fue de regular a pobre.
No se jugó un gran partido contra Sudáfrica. Se defendió a ultranza frente a la decepcionante Corea del Sur y se ganó con un error del portero contrario, mientras que Chequia fue duro de inicio y al final cedió. Esa es la realidad, mi realidad, claro.
Siempre hay formas diferentes de ver y juzgar tanto el futbol como a la vida. El famoso "vaso medio lleno o medio vacío".
Por un lado, reconocer la seriedad y el orden defensivo de este equipo, que realmente se comporta con la armonía de un equipo fuera y dentro del campo de juego.
Ganarle a este México de Aguirre parecería una misión compleja para cualquier rival. Por otro lado, es evidente que todavía no ha enfrentado el mayor nivel posible del Mundial y que el análisis de su juego reclama vacío y carencias en fase ofensiva.
Ecuador ya será un examinador mucho más exhaustivo de la Selección Mexicana. Un equipo rápido, intenso y que nos conoce bien. México tendrá el estadio, la pasión y también la presión.
Creo que, al final del día, entre el "ser o no ser" o el "creer o no creer", yo elijo lo que más me conviene: creer.
X: @DavidFaitelson_
Comentarios
Publicar un comentario