Opinión #FranciscoJavierGonzález | 7-Mayo-2026
Pesquisas del 'Tolucagate'
Francisco Javier González EN REFORMA
07 mayo 2026
Un asesor de negocios me dijo algún día que una empresa es un entramado de contratos y acuerdos. Entrelazados, forman una red poderosa que le da valor y la hace sólida y confiable.
En el "Tolucagate" falta información.
No se sabe qué pensó el Comisionado si, a decir de los Diablos, fue quien autorizó que Alexis Vega y Jesús Gallardo se entrenaran dos días con su club para jugar ayer, cuando debían descansar para la concentración final del Tri.
Toluca no actuó por sus pistolas; su peso moral no se lo permitiría.
No se sabe qué pensó el Comisionado si, a decir de los Diablos, fue quien autorizó que Alexis Vega y Jesús Gallardo se entrenaran dos días con su club para jugar ayer, cuando debían descansar para la concentración final del Tri.
Toluca no actuó por sus pistolas; su peso moral no se lo permitiría.
Tampoco se sabe qué fue lo que habló Amaury Vergara la noche del martes con el propio Mikel Arriola, al que no habría convencido de que se estaba rompiendo un acuerdo. El siguiente paso del dueño de las Chivas fue dar un manotazo en sus redes sociales que tiraron la mesa. Eso fue lo que detonó la solución. Tuvo toda la valentía y todo el derecho de hacerlo.
El aviso de que sus cinco rojiblancos debían reportar con el club y no con el seleccionado, fue el golpe de realidad que heló la sangre de los demás; no estaba jugando.
Los comunicados se sucedieron. El de la Federación y el verbalizado por Aguirre también fueron definitivos. Hablándole a Juan para que entendiera Pedro, señalaron que quien no llegara a la cena de las ocho, quedaría fuera del Mundial. El dardo era para los clubes, que no estarían lejos de una rebelión masiva.
Todas las partes terminaron cediendo. Aguirre fue el piloto del avión que, amenazado por la turbulencia, salió a decirle a los pasajeros que todo estaba bajo control.
Y no es que no hubiera pasado nada. Sucedieron muchas cosas, pero era necesario ponerles la mejor cara. Además de operar el punto crítico, con la comparecencia exprés del "Vasco", las llamadas que hizo Mikel a los involucrados y la ira del Toluca liberando a sus jugadores, todo volvió a la normalidad... aparentemente.
Si Aguirre estaba enterado de la petición toluqueña, si se desestimó el esfuerzo de los equipos de Liguilla por prestar seleccionados antes de tiempo para quedar bien con el Toluca, o si se cayó en exceso de confianza ante una bomba que irremediablemente iba a explotar con ese permiso, es algo que se tiene que analizar internamente con toda seriedad.
En su intervención, Aguirre lanzó un recordatorio: ya estamos en el Mundial; la fecha esperada de la concentración final ya llegó. Y nadie le puede quitar ni a sus jugadores ni a él la ilusión que tienen por representar a México. Al público tampoco. Pintó su raya.
Situaciones como la vivida generan encono entre los directivos, provistos con memoria de elefante.
La Federación ha hecho cosas muy buenas: en las Selecciones Menores, en los rivales del Tri, en el apoyo a Aguirre. Pero un tropezón de éstos, tan grandote y cerca de la hora cero, derriba en la percepción mucho de lo construido.
El entramado de contratos y acuerdos se cae. Y en la siguiente junta de dueños, todos dudarán, una vez más, hasta de quien les sirve el café.
X: @FJG_TD
El aviso de que sus cinco rojiblancos debían reportar con el club y no con el seleccionado, fue el golpe de realidad que heló la sangre de los demás; no estaba jugando.
Los comunicados se sucedieron. El de la Federación y el verbalizado por Aguirre también fueron definitivos. Hablándole a Juan para que entendiera Pedro, señalaron que quien no llegara a la cena de las ocho, quedaría fuera del Mundial. El dardo era para los clubes, que no estarían lejos de una rebelión masiva.
Todas las partes terminaron cediendo. Aguirre fue el piloto del avión que, amenazado por la turbulencia, salió a decirle a los pasajeros que todo estaba bajo control.
Y no es que no hubiera pasado nada. Sucedieron muchas cosas, pero era necesario ponerles la mejor cara. Además de operar el punto crítico, con la comparecencia exprés del "Vasco", las llamadas que hizo Mikel a los involucrados y la ira del Toluca liberando a sus jugadores, todo volvió a la normalidad... aparentemente.
Si Aguirre estaba enterado de la petición toluqueña, si se desestimó el esfuerzo de los equipos de Liguilla por prestar seleccionados antes de tiempo para quedar bien con el Toluca, o si se cayó en exceso de confianza ante una bomba que irremediablemente iba a explotar con ese permiso, es algo que se tiene que analizar internamente con toda seriedad.
En su intervención, Aguirre lanzó un recordatorio: ya estamos en el Mundial; la fecha esperada de la concentración final ya llegó. Y nadie le puede quitar ni a sus jugadores ni a él la ilusión que tienen por representar a México. Al público tampoco. Pintó su raya.
Situaciones como la vivida generan encono entre los directivos, provistos con memoria de elefante.
La Federación ha hecho cosas muy buenas: en las Selecciones Menores, en los rivales del Tri, en el apoyo a Aguirre. Pero un tropezón de éstos, tan grandote y cerca de la hora cero, derriba en la percepción mucho de lo construido.
El entramado de contratos y acuerdos se cae. Y en la siguiente junta de dueños, todos dudarán, una vez más, hasta de quien les sirve el café.
X: @FJG_TD
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