Opinión #DavidFaitelson | 12-Mayo-2026
¡Están de vuelta!
David Faitelson EN REFORMA
12 mayo 2026
Dos "viejos" y "grandes" del balompié nacional están empeñados en volver a sus días de gloria. Quince años, la espera de uno. Casi 10, la del otro. Sus aficionados se frotan las manos, deliran en ilusiones mientras el futbol mexicano parece ver alguna "luz" al final del "túnel".
Pumas y Chivas, rezagados con respecto a otros de su nivel histórico -Cruz Azul, América y hasta el Toluca se les han "escapado", mientras que los norteños Tigres y Rayados se apuntan con base a billetazos a esa "grandeza"-, se han instalado en Semifinales.
Deben entrar como ligeros favoritos a sus duelos ante Pachuca y Cruz Azul, pero lo más trascendente de todo parece estar concentrado en las fórmulas que han empleado ambos para llegar hasta aquí.
Chivas encontró a un entrenador como Gabriel Milito, capaz de generar un estilo y una armonía de juego. Buscó donde el club no se había atrevido antes -más allá de la frontera- y encontró soluciones en futbolistas claves como Richard Ledezma, Brian Gutiérrez y Daniel Aguirre.
Deben entrar como ligeros favoritos a sus duelos ante Pachuca y Cruz Azul, pero lo más trascendente de todo parece estar concentrado en las fórmulas que han empleado ambos para llegar hasta aquí.
Chivas encontró a un entrenador como Gabriel Milito, capaz de generar un estilo y una armonía de juego. Buscó donde el club no se había atrevido antes -más allá de la frontera- y encontró soluciones en futbolistas claves como Richard Ledezma, Brian Gutiérrez y Daniel Aguirre.
Además, cuenta con un goleador que pinta para ser histórico como Armando González, la llamada "Hormiga". El Guadalajara jugó mejor que nadie durante el torneo y solo fue hasta la última fecha cuando perdió el liderato ante los Pumas.
A ello debemos agregarle "la sangría" de la Selección Mexicana. Javier Aguirre se llevó 5 futbolistas -pudieron o debieron ser más- y el equipo fue capaz de remontar un marcador adverso de dos goles que se trajo de Monterrey.
Lo de Pumas debe comenzar por lo mismo.
Efraín Juárez -que estuvo a nada de ser despedido en el comienzo del campeonato- ha logrado devolverle, primero una condición futbolística al equipo y luego un espíritu competitivo que, aunque debe ser inherente en el jugador puma, de alguna manera lo habían perdido.
Luego hay un trabajo exacto que, en algún modo, podría tener cierta comparación con aquel equipo de beisbol de los Atléticos de Oakland de inicio de siglo, el llamado "Money Ball Team", que luego produjo una película con Brad Pitt, y donde emerge la fórmula del gerente general Billy Beane de, con un presupuesto reducido, buscar jugadores infravalorados en otros equipos, pero efectivos con base en los números o las estadísticas.
La famosa "sabermetría" del béisbol fue utilizada por Pumas y por Efraín, quien contrató a un especialista como el español Guillermo Zaragoza, dedicado a estudiar lo que necesitaba el club.
Pumas formó un equipo ligero y rápido. Trajo al brasileño Juninho, rescató al paraguayo Morales, le dio otra oportunidad a Antuna, agregó a Jordan Carrillo, de Santos, a Alan Medina, de Querétaro, y al "Memote" Martínez, de Puebla.
La mayor parte de ellos, elementos que habían tenido cierto potencial, pero que no habían explotado totalmente. Y, claro, extranjeros de primer nivel como el portero costarricense Keylor Navas -el mejor del torneo- y el internacional panameño Adalberto Carrasquilla.
Aunque la asignación pendiente del club sigue siendo el producir más jugadores de cantera, Juárez logró hacer que esos "futbolistas foráneos" entendieran rápidamente la filosofía de los Pumas.
Ambos tienen la obligación histórica de competir arriba, pero parecían vivir bajo dos complejos mayores: uno, que solamente jugaba con futbolistas nativos, y el otro, que dependía de una universidad pública y que no podía ponerse al nivel de las grandes inversiones que hacían el resto de los llamados "grandes".
Chivas y Pumas fueron empequeñeciendo en ese proceso. Se las vieron duras, porque 15 años o una década es demasiada abstinencia para clubes de esa dimensión histórica. Hoy, están de vuelta.
X: @DavidFaitelson_
A ello debemos agregarle "la sangría" de la Selección Mexicana. Javier Aguirre se llevó 5 futbolistas -pudieron o debieron ser más- y el equipo fue capaz de remontar un marcador adverso de dos goles que se trajo de Monterrey.
Lo de Pumas debe comenzar por lo mismo.
Efraín Juárez -que estuvo a nada de ser despedido en el comienzo del campeonato- ha logrado devolverle, primero una condición futbolística al equipo y luego un espíritu competitivo que, aunque debe ser inherente en el jugador puma, de alguna manera lo habían perdido.
Luego hay un trabajo exacto que, en algún modo, podría tener cierta comparación con aquel equipo de beisbol de los Atléticos de Oakland de inicio de siglo, el llamado "Money Ball Team", que luego produjo una película con Brad Pitt, y donde emerge la fórmula del gerente general Billy Beane de, con un presupuesto reducido, buscar jugadores infravalorados en otros equipos, pero efectivos con base en los números o las estadísticas.
La famosa "sabermetría" del béisbol fue utilizada por Pumas y por Efraín, quien contrató a un especialista como el español Guillermo Zaragoza, dedicado a estudiar lo que necesitaba el club.
Pumas formó un equipo ligero y rápido. Trajo al brasileño Juninho, rescató al paraguayo Morales, le dio otra oportunidad a Antuna, agregó a Jordan Carrillo, de Santos, a Alan Medina, de Querétaro, y al "Memote" Martínez, de Puebla.
La mayor parte de ellos, elementos que habían tenido cierto potencial, pero que no habían explotado totalmente. Y, claro, extranjeros de primer nivel como el portero costarricense Keylor Navas -el mejor del torneo- y el internacional panameño Adalberto Carrasquilla.
Aunque la asignación pendiente del club sigue siendo el producir más jugadores de cantera, Juárez logró hacer que esos "futbolistas foráneos" entendieran rápidamente la filosofía de los Pumas.
Ambos tienen la obligación histórica de competir arriba, pero parecían vivir bajo dos complejos mayores: uno, que solamente jugaba con futbolistas nativos, y el otro, que dependía de una universidad pública y que no podía ponerse al nivel de las grandes inversiones que hacían el resto de los llamados "grandes".
Chivas y Pumas fueron empequeñeciendo en ese proceso. Se las vieron duras, porque 15 años o una década es demasiada abstinencia para clubes de esa dimensión histórica. Hoy, están de vuelta.
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