Opinión #DavidFaitelson | 1-Mayo-2026
Soñar no cuesta nada
David Faitelson EN REFORMA
01 mayo 2026
Del "vamos a ser campeones del mundo" de un prometedor chico de 17 años a aquel "imaginemos cosas chin..." de un legendario de las canchas. Y yo creo que tanto Gilberto Mora, hoy, como Javier "Chicharito" Hernández, ayer, estaban en el papel que les corresponde. Los futbolistas deben soñar, aunque ellos saben, en el fondo, que algunas cosas son imposibles.
Y son, de alguna manera imposibles, porque nadie es protagonista o campeón del mundo en el futbol ni en alguna otra actividad de la vida -economía, educación, salud- por un hecho fortuito. Es un juego, un balón, 22 jugadores y 2 porterías, pero atrás de ello hay una estructura, infraestructura, orden, inteligencia y proyectos. El futbol mexicano ha equivocado el camino. Ha creído que con pasión, esfuerzos aislados y una economía boyante aspira a ser campeón del mundo. Lleva años, décadas, intentándolo así. Todo ese tiempo ha vivido en el engaño.
Los principales pronósticos o presagios sobre lo que va a ocurrir en el Mundial con la Selección Mexicana están más apegados a una realidad que a una ilusión. No he visto todavía una encuesta que garantice absolutamente que México ganará el grupo que comparte con Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia. A diferencia de lo que se percibe y se siente aquí, bajo el estricto sentido futbolístico, los expertos, de alguna manera, menosprecian la ventaja de ser locales. El medio inglés The Telegraph cree que los sudcoreanos ganarán el Grupo A seguidos de los checos y que la Selección de Aguirre alcanzará apenas un tercer puesto. Lo mismo presagia un grupo suizo que cada cuatro años se dedica a lo mismo mientras que la inteligencia artificial le da a México probabilidades de pelear por el segundo lugar. Hay, otros sitios, también europeos, que se decantan porque la Selección Mexicana logrará establecer su localía para ganar el sector. La realidad es que, para guardar cierta esperanza de hacer un buen Mundial, lo primero que debe hacer México es lograr el triunfo en el grupo y así no tener que abandonar la Ciudad de México en Dieciseisavos de Final.
El aficionado, al igual que el futbolista, parece tener la concesión y hasta el privilegio de soñar con lo máximo. Los entrenadores y los directivos quedan en medio de dos fuegos, porque no pueden desbocarse por completo a vaticinar el éxito ni tampoco puede enviar el mensaje equivocado a los jugadores. Y luego está lo que pulula hoy tanto por las redes: streamers, youtubers, creadores de contenido que son precisamente periodistas y que se envuelven en la bandera para expresar un falso nacionalismo que nada tiene que ver con el futbol. En ese ecosistema, parece complicado encontrar la objetividad o el equilibrio sobre lo que realmente le espera a la Selección Mexicana dentro de 40 días.
Los principales pronósticos o presagios sobre lo que va a ocurrir en el Mundial con la Selección Mexicana están más apegados a una realidad que a una ilusión. No he visto todavía una encuesta que garantice absolutamente que México ganará el grupo que comparte con Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia. A diferencia de lo que se percibe y se siente aquí, bajo el estricto sentido futbolístico, los expertos, de alguna manera, menosprecian la ventaja de ser locales. El medio inglés The Telegraph cree que los sudcoreanos ganarán el Grupo A seguidos de los checos y que la Selección de Aguirre alcanzará apenas un tercer puesto. Lo mismo presagia un grupo suizo que cada cuatro años se dedica a lo mismo mientras que la inteligencia artificial le da a México probabilidades de pelear por el segundo lugar. Hay, otros sitios, también europeos, que se decantan porque la Selección Mexicana logrará establecer su localía para ganar el sector. La realidad es que, para guardar cierta esperanza de hacer un buen Mundial, lo primero que debe hacer México es lograr el triunfo en el grupo y así no tener que abandonar la Ciudad de México en Dieciseisavos de Final.
El aficionado, al igual que el futbolista, parece tener la concesión y hasta el privilegio de soñar con lo máximo. Los entrenadores y los directivos quedan en medio de dos fuegos, porque no pueden desbocarse por completo a vaticinar el éxito ni tampoco puede enviar el mensaje equivocado a los jugadores. Y luego está lo que pulula hoy tanto por las redes: streamers, youtubers, creadores de contenido que son precisamente periodistas y que se envuelven en la bandera para expresar un falso nacionalismo que nada tiene que ver con el futbol. En ese ecosistema, parece complicado encontrar la objetividad o el equilibrio sobre lo que realmente le espera a la Selección Mexicana dentro de 40 días.
Nadie puede matar la esperanza. El futbol es esperanza, pero también es realidad. Y la realidad tajante es que el futbol mexicano no está listo para ser protagonista. Si eso me hace más o menos mejor o peor mexicano es un tema que me tiene sin cuidado. En lugar de soñar con resultados inalcanzables, aquellos que administran el futbol en el País deberían empezar por diseñar un camino, preparar un proyecto, cuidarlo, respetarlo, generar más materia prima y de una mayor calidad, preparar entrenadores y buscar un respeto y un beneficio común.
Soñar no cuesta nada, eso es verdad, pero para ser Campeón del Mundo y para "imaginar cosas ching..." no hay un acto de magia, pero sí una receta clara: trabajar.
X: @DavidFaitelson_
Soñar no cuesta nada, eso es verdad, pero para ser Campeón del Mundo y para "imaginar cosas ching..." no hay un acto de magia, pero sí una receta clara: trabajar.
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