Opinión #FranciscoJavierGonzález | 02-Abril-2026

 

En la víspera, ni los pavos

Francisco Javier González EN REFORMA

02 abril 2026


La Selección Mexicana despertó el deseo de volverla a ver lo más pronto posible.


Tras los duelos que había sostenido contra varios de los mejores 20 equipos del mundo, el sufrimiento experimentado contra los coreanos, los colombianos o los paraguayos nos llevaban a pensar que lo que mejor podría pasarle al combinado mexicano era entrenarse para dominar lo que no habían conseguido: una manera distintiva de jugar.

Voces pesimistas adelantaban que no se llegaría a ningún lado con la peor generación de varias décadas.

La historia sirve para aprender y no para tirarla a la basura: un equipo debe ser calificado cuando llega a la competencia para la que se preparó.
Los que pasó con Lapuente antes del Mundial de Francia y con el mismo Aguirre en los accidentes previos a 2002 y 2010 daban una pista. Preparaciones difíciles, con partidos que delataban enorme debilidad en la preparación, llegaron a los respectivos Mundiales con un pronóstico adverso que la realidad desmintió de manera razonable.

El abucheo incomprensible del partido contra Portugal había visto una Selección Mexicana diferente porque ha madurado conforme se acerca la Copa del Mundo. Y frente a Bélgica, con un magistral primer tiempo en el que no únicamente contrarrestó al rival, sino que impuso condiciones, dio otro paso al frente.

El equipo de Aguirre jugó como varios expertos anticiparon que no podría jugar nunca. Mordió al rival en su mismísima salida, le arrebató cada balón como un dóberman arranca un pedazo de bistec y fluyó con una solidaridad y entereza ofensiva reconocible solo a ratos hasta antes de estos dos partidos.

A la generación sin personalidad le brotó de pronto esa chispa que incendia los ánimos y deja ver con mayor optimismo el Mundial después de la absurda reacción de muchos en el Banorte.

Las lesiones de varios consagrados han permitido el ingreso de sangre nueva que está por comerles el puesto. La ilusión reposa hoy en algunos nombres hace seis meses desconocidos.

Cierto es que un problema endémico de la Selección -recurriendo otra vez a la historia- es la inconsistencia. Puede hacer sufrir a Italia en 2002 para después perder contra Estados Unidos o derrotar a Alemania y a Corea para caer frente a Suecia en 2018.

Junto con la falta de gol, ha arrastrado esas dos cicatrices en su andar mundialista. Hoy, la misión es la de mantener la figura y ya que logró ese nivel, sostenerlo ante el adversario que sea. Enseñó armas poderosas que ahora analizarán los rivales para contrarrestar la furia azteca que tanto gustó.

México si jugó a algo y Javier Aguirre, viejo lobo de mar, guarda silencio frente a sus acérrimos críticos. Solo observa desde su rama de búho sabio.

Las exhibiciones contra Portugal y Bélgica no dan puntos, pero ofrecen futuro. El Tri, como los pavos, no muere en la víspera. La hora de hacer cuentas es del 11 de junio en adelante.

 
X: @FJG_TD

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