Opinión #ArturoBrizio | 17-Abril-2026
Aprendí a querer
Arturo Brizio EN REFORMA
17 abril 2026
A mediados de los años 80, en el mes de diciembre, me encontraba vacacionando con mi familia en Hermosillo, capital de Estado de Sonora, donde tengo depositados, hasta la fecha, mis afectos por la familia de mi cónyuge, Armida Isela Rivas.
Recibí, al teléfono fijo de casa de mis suegros, porque, aunque los jóvenes no lo crean, no existía el celular, una llamada de mi papá en la que me urgía a comunicarme a la Comisión de Árbitros.
La premura obedecía a que había sido designado para el Clásico entre Chivas y América, a celebrarse el siguiente sábado en la Perla Tapatía.
En aquellos heroicos tiempos, el nazareno compraba su boleto de avión, pagaba su hotel y luego, vía reembolso, quedaba a mano con el club local.
La premura obedecía a que había sido designado para el Clásico entre Chivas y América, a celebrarse el siguiente sábado en la Perla Tapatía.
En aquellos heroicos tiempos, el nazareno compraba su boleto de avión, pagaba su hotel y luego, vía reembolso, quedaba a mano con el club local.
Cuando ingreso mi recibo, con el vuelo de Hermosillo-Guadalajara-Hermosillo, la directiva caprina se niega a pagar.
Según sus cuentas, solo podrían liquidar como si hubiera viajado del, entonces, Distrito Federal.
El asunto escaló, de manera pueril y ridícula, hasta el escritorio del presidente de la Femexfut.
Fui citado a la oficina del señor Marcelino García Paniagua, quien respaldaba los argumentos de la administración rojiblanca.
Recuerdo mis palabras: "mire, me parece increíble que usted gaste el tiempo en un tema banal, pero, si el problema es de dinero, por pitar un Clásico, se los regalo".
El tipo montó en cólera y a los gritos manifestó que no necesitaba de mi dádiva.
Sin perder la compostura, respondí: "pues entonces, dígales que me paguen".
Sirva esta anécdota para ilustrar que, por la máxima silla del organismo rector del balompié nacional, ha pasado toda clase de fauna.
Caballeros, ineptos, vividores, conocedores de la materia, enamorados del futbol, publirrelacionistas, rebeldes, en fin, variopinta ha sido la caballada.
Hace un par de días tuve el privilegio de ser invitado a la develación de la pintura de uno de estos mandamases.
En el salón de presidentes, existen retratos de todos los que han dirigido los destinos de nuestro futbol.
Desde junio de 2022 no pisaba el suelo de la Federación y fue grato y emocionante saludar, desde al personal de intendencia hasta a mis amigos de la Comisión de Árbitros.
El ungido fue Decio de María, quien fue la persona que me invitó a colaborar con los jueces nacionales.
Se trata de un personaje en toda la extensión de la palabra.
Sus logros profesionales en la administración pública e iniciativa privada, se deben a su preclara inteligencia y a su don de gente.
Consiguió, luego de peregrinar por el mundo, los votos para el Mundial 2026 y los juegos que le tocan a México.
Como buen embajador, supo tocar la fibra de cada interlocutor, en ese mosaico multicultural que es la FIFA.
La ceremonia fue cálida a la par que solemne. Decio lloró como solo lo saben hacer los hombres de verdad.
Me encantó ver a su lado a Karmina, su esposa y cómplice, para abrazar a un tipo que respeté, admiré y también... aprendí a querer.
X: @arturobrizioc
Según sus cuentas, solo podrían liquidar como si hubiera viajado del, entonces, Distrito Federal.
El asunto escaló, de manera pueril y ridícula, hasta el escritorio del presidente de la Femexfut.
Fui citado a la oficina del señor Marcelino García Paniagua, quien respaldaba los argumentos de la administración rojiblanca.
Recuerdo mis palabras: "mire, me parece increíble que usted gaste el tiempo en un tema banal, pero, si el problema es de dinero, por pitar un Clásico, se los regalo".
El tipo montó en cólera y a los gritos manifestó que no necesitaba de mi dádiva.
Sin perder la compostura, respondí: "pues entonces, dígales que me paguen".
Sirva esta anécdota para ilustrar que, por la máxima silla del organismo rector del balompié nacional, ha pasado toda clase de fauna.
Caballeros, ineptos, vividores, conocedores de la materia, enamorados del futbol, publirrelacionistas, rebeldes, en fin, variopinta ha sido la caballada.
Hace un par de días tuve el privilegio de ser invitado a la develación de la pintura de uno de estos mandamases.
En el salón de presidentes, existen retratos de todos los que han dirigido los destinos de nuestro futbol.
Desde junio de 2022 no pisaba el suelo de la Federación y fue grato y emocionante saludar, desde al personal de intendencia hasta a mis amigos de la Comisión de Árbitros.
El ungido fue Decio de María, quien fue la persona que me invitó a colaborar con los jueces nacionales.
Se trata de un personaje en toda la extensión de la palabra.
Sus logros profesionales en la administración pública e iniciativa privada, se deben a su preclara inteligencia y a su don de gente.
Consiguió, luego de peregrinar por el mundo, los votos para el Mundial 2026 y los juegos que le tocan a México.
Como buen embajador, supo tocar la fibra de cada interlocutor, en ese mosaico multicultural que es la FIFA.
La ceremonia fue cálida a la par que solemne. Decio lloró como solo lo saben hacer los hombres de verdad.
Me encantó ver a su lado a Karmina, su esposa y cómplice, para abrazar a un tipo que respeté, admiré y también... aprendí a querer.
X: @arturobrizioc
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