Opinión #DavidFaitelson | 13-Marzo-2026
¿Quiénes son los 'buenos' y quiénes son los 'malos'?
David Faitelson EN REFORMA
13 marzo 2026
"Para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada...".
La vieja creencia -o quizá solo un deseo- de que el deporte y la política no deben mezclarse ha quedado completamente anquilosada. Hoy, más que nunca, el deporte es parte integral de la política. Debe actuar y decidir sobre una consciencia que defienda la moral, los valores y los derechos de los seres humanos. La cuestión es ¿tienen las autoridades deportivas -encabezadas por el COI y la FIFA- primero, la capacidad para actuar y segundo la libertad y el poder para hacerlo?
Un día después de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, visitó -por enésima ocasión en los últimos meses- la Casa Blanca para asegurar que el presidente estadounidense no tenía ninguna objeción sobre la participación de Irán en la cada vez más inminente Copa del Mundo, el ministro de deportes iraní ha dicho que van a declinar la participación acusando a Estados Unidos de ser un gobierno corrupto que asesinó a su líder.
La geopolítica está hoy, más que nunca, íntimamente ligada al deporte y ello se acrecienta a partir de que Estados Unidos es anfitrión del Mundial y de los Juegos Olímpicos y de que, indudablemente, el presidente es un personaje llamado Donald Trump. El propio Trump se ha encargado de politizar el Mundial y, sabemos, entendemos que él siempre está a la búsqueda de un interés, sea un botín económico o político. Es evidente que está utilizando al deporte para sus objetivos e intereses particulares.
Un día después de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, visitó -por enésima ocasión en los últimos meses- la Casa Blanca para asegurar que el presidente estadounidense no tenía ninguna objeción sobre la participación de Irán en la cada vez más inminente Copa del Mundo, el ministro de deportes iraní ha dicho que van a declinar la participación acusando a Estados Unidos de ser un gobierno corrupto que asesinó a su líder.
La geopolítica está hoy, más que nunca, íntimamente ligada al deporte y ello se acrecienta a partir de que Estados Unidos es anfitrión del Mundial y de los Juegos Olímpicos y de que, indudablemente, el presidente es un personaje llamado Donald Trump. El propio Trump se ha encargado de politizar el Mundial y, sabemos, entendemos que él siempre está a la búsqueda de un interés, sea un botín económico o político. Es evidente que está utilizando al deporte para sus objetivos e intereses particulares.
El tema con las autoridades deportivas es comprender por qué en unos casos sí y en otros no. La FIFA sancionó a Rusia por su invasión a Ucrania, pero no reaccionó de la misma forma ante el feroz ataque israelí en Gaza y tampoco lo hizo cuando Estados Unidos ha encabezado una batalla sobre Irán. La FIFA cuida intereses comerciales y no parece tener la autoridad para juzgar sobre la geopolítica internacional.
La FIFA emitió un boletín de prensa el miércoles por la mañana en el que anunciaba que Infantino le habría preguntado a Trump si Irán sería bienvenido a Estados Unidos durante el verano. La respuesta fue sí, cuando se supone que ello estaba acordado, pasara lo que pasara en el escenario político internacional, desde que se le otorgó la sede mundialista. Una vez más, Infantino buscó la palmadita en la espalda del presidente estadounidense.
La FIFA retiró a Indonesia como sede del Mundial Sub-20 de 2023 el 29 de marzo de 2023, solo unos meses antes del evento, debido a la negativa de funcionarios locales a recibir a la Selección de Israel. Esta decisión se tomó tras la agitación política y las protestas contra la participación israelí, forzando a la FIFA a buscar un nuevo anfitrión (Argentina) semanas antes del torneo.
Escuché la noche del martes que el embajador de Irán en México propuso que la Selección iraní juegue solo en territorio mexicano la Copa del Mundo del 2026. No sé si es una postura oficial o no, pero es complejo. ¿Y qué sucede si Irán pasa a la siguiente ronda? ¿Cómo alteraría el calendario? No, definitivamente, creo que esa posibilidad esta descartada.
Ahora vendrá, seguramente, un proceso engorroso para determinar quién tomará el sitio de la Selección iraní. Se supone que debe ser una Selección de la Confederación asiática, pero ni siquiera la FIFA tiene establecido en sus reglamentos una situación como esta.
Históricamente, el deporte y la política han caminado de la mano. El boicot estadounidense a los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 por la invasión soviética a Afganistán. La respuesta rusa a Los Ángeles 1984. Antes, el boicot de 22 naciones africanas a los Olímpicos de Montreal 1976 por la participación de Nueva Zelanda en un torneo de rugby en la Sudáfrica del Apartheid. Los Mundiales, con menos países involucrados, han tenido menos repercusiones.
El mundo ideal no existe, pero estoy convencido de que el deporte no puede esconderse de los escenarios políticos que envuelven a la humanidad y que, en contraposición, se mete en una encrucijada cuando debe decidir el camino a tomar. El deporte debe enaltecer valores, alejado de la violencia, las injusticias, los dictadores y asesinos. Debe buscar defender los derechos de la mujer y pregonar por la libertad y los derechos humanos, la inclusión y la tolerancia. El problema es quién deberá identificar a los "buenos" de los "malos"...
X: @DavidFaitelson_
La FIFA emitió un boletín de prensa el miércoles por la mañana en el que anunciaba que Infantino le habría preguntado a Trump si Irán sería bienvenido a Estados Unidos durante el verano. La respuesta fue sí, cuando se supone que ello estaba acordado, pasara lo que pasara en el escenario político internacional, desde que se le otorgó la sede mundialista. Una vez más, Infantino buscó la palmadita en la espalda del presidente estadounidense.
La FIFA retiró a Indonesia como sede del Mundial Sub-20 de 2023 el 29 de marzo de 2023, solo unos meses antes del evento, debido a la negativa de funcionarios locales a recibir a la Selección de Israel. Esta decisión se tomó tras la agitación política y las protestas contra la participación israelí, forzando a la FIFA a buscar un nuevo anfitrión (Argentina) semanas antes del torneo.
Escuché la noche del martes que el embajador de Irán en México propuso que la Selección iraní juegue solo en territorio mexicano la Copa del Mundo del 2026. No sé si es una postura oficial o no, pero es complejo. ¿Y qué sucede si Irán pasa a la siguiente ronda? ¿Cómo alteraría el calendario? No, definitivamente, creo que esa posibilidad esta descartada.
Ahora vendrá, seguramente, un proceso engorroso para determinar quién tomará el sitio de la Selección iraní. Se supone que debe ser una Selección de la Confederación asiática, pero ni siquiera la FIFA tiene establecido en sus reglamentos una situación como esta.
Históricamente, el deporte y la política han caminado de la mano. El boicot estadounidense a los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 por la invasión soviética a Afganistán. La respuesta rusa a Los Ángeles 1984. Antes, el boicot de 22 naciones africanas a los Olímpicos de Montreal 1976 por la participación de Nueva Zelanda en un torneo de rugby en la Sudáfrica del Apartheid. Los Mundiales, con menos países involucrados, han tenido menos repercusiones.
El mundo ideal no existe, pero estoy convencido de que el deporte no puede esconderse de los escenarios políticos que envuelven a la humanidad y que, en contraposición, se mete en una encrucijada cuando debe decidir el camino a tomar. El deporte debe enaltecer valores, alejado de la violencia, las injusticias, los dictadores y asesinos. Debe buscar defender los derechos de la mujer y pregonar por la libertad y los derechos humanos, la inclusión y la tolerancia. El problema es quién deberá identificar a los "buenos" de los "malos"...
X: @DavidFaitelson_
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