Opinión #ArturoBrizio | 31-Marzo-2026
Los peligros de la localía
Arturo Brizio EN REFORMA
31 marzo 2026
La libertad de una persona termina donde inicia la de la otra. Así de simple y así de complicado.
En los convulsos tiempos que vivimos, da la impresión de que transgredir los límites no tiene ninguna consecuencia.
Tras la reapertura del Estadio Azteca -hoy bautizado con el nombre de una institución bancaria- se ha desatado una impresionante cantidad de comentarios respecto al comportamiento de un sector de la tribuna -no se vale meter a todos en el mismo costal- cuando se corearon olés en favor de los visitantes, se abucheó al Tricolor y se presentó el grito homofóbico contra el arquero nacional Raúl "Tala" Rangel.
Sin pretender entrar en el espinoso campo de la sociología o la psicología de masas -para lo cual no estoy preparado-, me gustaría verter algunos conceptos que, por supuesto, son debatibles.
Tras la reapertura del Estadio Azteca -hoy bautizado con el nombre de una institución bancaria- se ha desatado una impresionante cantidad de comentarios respecto al comportamiento de un sector de la tribuna -no se vale meter a todos en el mismo costal- cuando se corearon olés en favor de los visitantes, se abucheó al Tricolor y se presentó el grito homofóbico contra el arquero nacional Raúl "Tala" Rangel.
Sin pretender entrar en el espinoso campo de la sociología o la psicología de masas -para lo cual no estoy preparado-, me gustaría verter algunos conceptos que, por supuesto, son debatibles.
El público que asiste a este tipo de cotejos, así como a los partidos de un Mundial, no es el aficionado de a pie, que concurre a ver a su equipo favorito.
La razón es económica. Solo una parte muy pequeña de la población puede permitirse el lujo de costear entradas sumamente onerosas.
En buen castellano, traga más pinole el que tiene más saliva.
Portugal es un rival de polendas, aunque a lo mejor no entregó su mejor versión.
México, por su parte, con la anemia goleadora que le persigue, tampoco hizo el ridículo o se comió una goleada.
Simplemente, el llamado "respetable" se aburrió y se le hizo buena onda corear los pases lusitanos, silbar al local y ese sinsentido que es el tristemente célebre grito.
Lo que escapa a mi entendimiento es que esa misma turbamulta cantó el Himno Nacional con fervor de escolapio, entonó el "Cielito lindo" como si en ello le fuera su lugar en el paraíso, hizo la "ola" en repetidas ocasiones para luego degenerar en las conductas ya descritas.
El próximo jueves 11 de junio, el equipo mexicano recibirá en el remodelado inmueble a Sudáfrica.
Los representantes del llamado "Continente negro" no serán ningún flan y el resultado no está garantizado.
He escuchado opiniones en el sentido de que el dar la espalda a los dirigidos por Javier Aguirre constituye un acto de alta traición, convirtiendo al que lo hace en un villamelón y un vende patrias.
Otra corriente defiende a capa y espada el derecho de quien pagó una entrada a conducirse como le venga en gana.
Difícil convencer a quien no se deja.
Particularmente creo, como parte de una formación jurídica, en el respeto a las normas.
Me niego a imaginar que, en una sala de cine, alguien a quien no le gustó la película se ponga a lanzar palomitas o refresco al resto de los asistentes o a mentarle la madre al director.
La Femexfut, en su campaña de concientización, ha llamado a la afición los "incondicionales".
Me atrevo a vaticinar que, si por ahí del minuto 60 no se le va ganando al cuadro africano, el esquema se va a repetir, multiplicado por mil. Son... los peligros de la localía.
X: @arturobrizioc
La razón es económica. Solo una parte muy pequeña de la población puede permitirse el lujo de costear entradas sumamente onerosas.
En buen castellano, traga más pinole el que tiene más saliva.
Portugal es un rival de polendas, aunque a lo mejor no entregó su mejor versión.
México, por su parte, con la anemia goleadora que le persigue, tampoco hizo el ridículo o se comió una goleada.
Simplemente, el llamado "respetable" se aburrió y se le hizo buena onda corear los pases lusitanos, silbar al local y ese sinsentido que es el tristemente célebre grito.
Lo que escapa a mi entendimiento es que esa misma turbamulta cantó el Himno Nacional con fervor de escolapio, entonó el "Cielito lindo" como si en ello le fuera su lugar en el paraíso, hizo la "ola" en repetidas ocasiones para luego degenerar en las conductas ya descritas.
El próximo jueves 11 de junio, el equipo mexicano recibirá en el remodelado inmueble a Sudáfrica.
Los representantes del llamado "Continente negro" no serán ningún flan y el resultado no está garantizado.
He escuchado opiniones en el sentido de que el dar la espalda a los dirigidos por Javier Aguirre constituye un acto de alta traición, convirtiendo al que lo hace en un villamelón y un vende patrias.
Otra corriente defiende a capa y espada el derecho de quien pagó una entrada a conducirse como le venga en gana.
Difícil convencer a quien no se deja.
Particularmente creo, como parte de una formación jurídica, en el respeto a las normas.
Me niego a imaginar que, en una sala de cine, alguien a quien no le gustó la película se ponga a lanzar palomitas o refresco al resto de los asistentes o a mentarle la madre al director.
La Femexfut, en su campaña de concientización, ha llamado a la afición los "incondicionales".
Me atrevo a vaticinar que, si por ahí del minuto 60 no se le va ganando al cuadro africano, el esquema se va a repetir, multiplicado por mil. Son... los peligros de la localía.
X: @arturobrizioc
Comentarios
Publicar un comentario