Opinión #DavidFaitelson | 6-Febrero-2026
El 'Ice Land' de la Ladrón de Guevara
David Faitelson EN REFORMA
06 febrero 2026
Ni Michael Jordan desafiando la gravedad, ni Armand Duplantis y sus vuelos a la "estratosfera" y tampoco aquel 8.95 de Mike Powell que reescribió la historia del salto largo. Esta es una verdadera locura. Son 4.5 vueltas en el aire partiendo -o "despegando"- desde una base de hielo y sobre unos patines cuyas cuchillas miden apenas de 3 a 4 milímetros de grosor. Le llaman el "Axel Cuádruple", pero en la oscuridad y humedad de las grandes pistas suelen referirse a él como "El Dios Cuádruple". Solo un osado patinador, un chico estadounidense de 21 años, de madre kazaja, llamado Ilia Malinin ha logrado aterrizarlo con éxito.
"Yo puedo decir que lo intenté", me dice Donovan Carrillo. "Estoy cerca ", agrega esbozando una sonrisa.
Ninguna historia es parecida a la otra en el deporte mexicano. Nada ya puede sorprendernos, ni siquiera que un joven de 26 años, nativo de una ciudad donde solo existía una pista de hielo sin el tamaño adecuado para entrenarse, porte hoy la Bandera Mexicana en el Estadio de San Siro para inaugurar los Juegos de la XXV Olimpiada de Invierno Milán-Cortina D'Ampezzo 2026.
Donovan Carrillo (Zapopan, Jalisco, 17 de noviembre de 1999) llegará a sus segundos JO, esta vez, presumiendo, con una enorme sonrisa, que es el patinador artístico número 42 del mundo de acuerdo al ranking de la Unión Internacional de Patinaje (ISU). "No solo voy a cumplir un sueño", me dice Carrillo, quien hace 4 años, en Beijing, pasó a la Final y terminó en el puesto 22. "Yo voy a competir".
Ninguna historia es parecida a la otra en el deporte mexicano. Nada ya puede sorprendernos, ni siquiera que un joven de 26 años, nativo de una ciudad donde solo existía una pista de hielo sin el tamaño adecuado para entrenarse, porte hoy la Bandera Mexicana en el Estadio de San Siro para inaugurar los Juegos de la XXV Olimpiada de Invierno Milán-Cortina D'Ampezzo 2026.
Donovan Carrillo (Zapopan, Jalisco, 17 de noviembre de 1999) llegará a sus segundos JO, esta vez, presumiendo, con una enorme sonrisa, que es el patinador artístico número 42 del mundo de acuerdo al ranking de la Unión Internacional de Patinaje (ISU). "No solo voy a cumplir un sueño", me dice Carrillo, quien hace 4 años, en Beijing, pasó a la Final y terminó en el puesto 22. "Yo voy a competir".
México ha enviado a una pequeña delegación de 5 atletas a los olímpicos invernales, la mayor parte de ellos parecen más favorecidos por una necesidad de inclusión y diversidad del movimiento olímpico que por sus marcas y resultados deportivos. Donovan, en cambio, ha dejado sorprendidos a los expertos internacionales que le consideran un competidor serio, capaz de ofrecer, en una noche inspirada, un coqueteo con los grandes favoritos de la prueba.
Aquel lugar se llamaba "Ice Land" y estaba frente al número 2582 de la Avenida México en la Colonia Ladrón de Guevara. Era una tradición, casi un ritual dominical de las familias tapatías: ir a patinar sobre el hielo y comerse una dona de moka. Una tarde del verano de 2007 habría de cambiar el destino de Donovan. "Intenté ser clavadista, luego gimnasta, más tarde me hice bailarín". Aquel día, por mera coincidencia, el entrenador Gregorio Núñez lo vio patinar con su hermana. "Y descubrí la pasión de mi vida", cuenta.
El patinaje artístico -la prueba reina de los Olímpicos invernales- es uno de los eventos más completos y demandantes de todo el deporte. No solo requiere de una concentración absoluta en la parte mental, también de un despliegue físico impresionante y una capacidad artística para convencer a los aficionados y a los jueces. Donovan abandonó desde muy pequeño Guadalajara. "No había una pista con las dimensiones necesarias". Se fue al centro del País, a León, donde una familia que era propietaria de una arena de hielo lo acogió y le ayudó a perseguir su sueño. "No fue fácil. Me caía y me levantaba".
En el 2023, tras los Olímpicos en China, logró el paso más trascendente de su carrera: se mudó a Toronto, uno de los mejores sitios para entrenar y crecer como patinador. Un puntaje de 232.67 en los Mundiales ISU 2024 son los más altos obtenidos jamás por un patinador mexicano.
Es un deporte multifacético: la cadencia de los movimientos dan la idea de ser como una ópera sobre el hielo y luego, cuando la música cambia de ritmo, surge la explosión, un salto, giros sobre su propio eje y un aterrizaje que debe ser perfecto. No le falta mucho para ser una expresión artística y tampoco le falta mucho para ser un deporte extremo.
En el 2021, en los Países Bajos, dos años después de transformarse en el primer mexicano en lograr un "triple Axel", intentó lo que parecía imposible: un salto cuádruple. "La sensación es lo mejor de todo". cuenta. "Cuando estás ahí, no tienes mucho tiempo para pensar. Solo se disfruta".
X: @DavidFaitelson_
Aquel lugar se llamaba "Ice Land" y estaba frente al número 2582 de la Avenida México en la Colonia Ladrón de Guevara. Era una tradición, casi un ritual dominical de las familias tapatías: ir a patinar sobre el hielo y comerse una dona de moka. Una tarde del verano de 2007 habría de cambiar el destino de Donovan. "Intenté ser clavadista, luego gimnasta, más tarde me hice bailarín". Aquel día, por mera coincidencia, el entrenador Gregorio Núñez lo vio patinar con su hermana. "Y descubrí la pasión de mi vida", cuenta.
El patinaje artístico -la prueba reina de los Olímpicos invernales- es uno de los eventos más completos y demandantes de todo el deporte. No solo requiere de una concentración absoluta en la parte mental, también de un despliegue físico impresionante y una capacidad artística para convencer a los aficionados y a los jueces. Donovan abandonó desde muy pequeño Guadalajara. "No había una pista con las dimensiones necesarias". Se fue al centro del País, a León, donde una familia que era propietaria de una arena de hielo lo acogió y le ayudó a perseguir su sueño. "No fue fácil. Me caía y me levantaba".
En el 2023, tras los Olímpicos en China, logró el paso más trascendente de su carrera: se mudó a Toronto, uno de los mejores sitios para entrenar y crecer como patinador. Un puntaje de 232.67 en los Mundiales ISU 2024 son los más altos obtenidos jamás por un patinador mexicano.
Es un deporte multifacético: la cadencia de los movimientos dan la idea de ser como una ópera sobre el hielo y luego, cuando la música cambia de ritmo, surge la explosión, un salto, giros sobre su propio eje y un aterrizaje que debe ser perfecto. No le falta mucho para ser una expresión artística y tampoco le falta mucho para ser un deporte extremo.
En el 2021, en los Países Bajos, dos años después de transformarse en el primer mexicano en lograr un "triple Axel", intentó lo que parecía imposible: un salto cuádruple. "La sensación es lo mejor de todo". cuenta. "Cuando estás ahí, no tienes mucho tiempo para pensar. Solo se disfruta".
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