Opinión #DavidFaitelson | 3-Febrero-2026

 

Gracias, Fidalgo...

David Faitelson EN REFORMA

03 febrero 2026


Pocos, muy pocos futbolistas han abandonado a un club pidiendo "perdón" por ello. Álvaro Fidalgo lo hizo y el América y el americanismo tendrán para él un lugar privilegiado, yo diría casi sagrado, legendario, en su historia.


"Pido perdón a los aficionados por no renovar", dijo el jugador hispano-mexicano ante los medios el domingo, luego de que la noticia de su salida al Real Betis había dejado estupefactos y tristes a los aficionados del club.

Fidalgo se va después de 5 años donde las actuaciones, los triunfos, los títulos no bastan para definir lo que fue desde el mismísimo día en que se enfundó en la camiseta en tonos amarillos y azules.

Para resumirlo mejor, lo que hace la diferencia entre la mayor parte de los futbolistas y algunos otros como Fidalgo se llama "compromiso". Él entendió a dónde venía, qué oportunidad tenía y la aprovechó al cien por ciento, entregando algo más que lo que establecía su contrato profesional. Deja ahora, sin duda, un hueco muy difícil de llenar.
Cómo es el futbol y el destino.

Casi al mismo tiempo en que Fidalgo abandonaba Coapa por la puerta de la gloria, otro jugador, que no entendió el valor de ese compromiso, dejaba al América entre la penumbra de un fracaso. Alain Saint-Maximin no pudo en seis meses compenetrarse con lo que le exigía el América.

No bastaban sus escasas ejecuciones de lujo, sus desplantes ante la tribuna para abastecer la necesidad del equipo. Se va argumentando que no se adaptó a la vida en México -un asunto grave que tiene que ver con racismo hacia su familia-, que para nada es justificable, pero, también con la sensación de que pudo haber sido una excusa para abandonar algo que no tenía buen rumbo.

Fidalgo es uno de los ejemplos más claros, al igual que otros elementos que han venido recientemente al futbol mexicano: André Pierre-Gignac está a la cabeza de esa lista que también podría incluir al portugués del Toluca, Paulinho, y al costarricense de los Pumas, Keylor Navas. Futbolistas integrales, a los que no solo les basta cumplir en la cancha, también lo hacen en la calle, frente a la comunidad y ante la tribuna. No es fácil encontrar a esa clase de personas -más que de futbolistas-.

Enseguida, cuando apenas se terminaba de digerir la noticia, nos apresuramos a buscar el legado de Fidalgo en el América y el futbol mexicano. Y no ha sido fácil, más tratándose de un club de esta envergadura histórica. ¿Crack? ¿Héroe? ¿Leyenda? Hubo hasta algún osado que se atrevió a ponerle frente con frente con el último gran ídolo americanista: Cuauhtémoc Blanco.

El argumento es que el ahora jugador del Real Betis había ganado más títulos con el América. Me parece totalmente injusto y hasta inapropiado meterse en esa clase de símiles.

Cada futbolista es un ser humano y los seres humanos somos, por naturaleza, diferentes. Fidalgo se ganó lo más valioso: el respeto y el corazón del aficionado del América. Los títulos, los trofeos, van y vienen y a veces dependen de muchas circunstancias. El trofeo más importante radica en los aplausos e incluso en las lágrimas de algunos aficionados al enterarse el sábado en el estadio que el mediocampista había tomado la decisión de irse.

El verdadero legado del futbolista -y de muchas otras profesiones- radica en la forma en que logra trastocar los sentimientos más íntimos de las personas que le rodean. Fidalgo llevó su trayectoria a un nivel supremo en ese sentido y eso, insisto, no se compara con ninguna otra clase de triunfo.

Fidalgo dice: "Perdonen". Yo le diría "gracias". Gracias por dignificar la profesión del futbolista y por ser un tipo comprometido con tu profesión. Ese es tu verdadero legado y es invaluable... Gracias.

 
X: @DavidFaitelson_

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