Opinión #ArturoBrizio | 30-Enero-2026

 

Tú pierdes

Arturo Brizio EN REFORMA

30 enero 2026


La Copa del Mundo se ha convertido en el negocio del siglo. Lejos quedaron aquellos tiempos en que la FIFA pagaba, incluso, por transmitir sus partidos.


Consciente estoy que la gran mayoría de los lectores, vía impresa o internet, de CANCHA son jóvenes, por ello me siento con la obligación de contar la historia.

Desde 1930, en Uruguay, con la incipiente televisión, hasta 1966, en Inglaterra, el máximo organismo rector del balompié mundial tenía que erogar sumas importantes de dinero para que se transmitiera su evento cuatrianual.

Fue en ese torneo donde, gracias a la visión de un mexicano, Don Guillermo Cañedo de la Bárcena, por lo menos ya no perdiera la organización.
A partir de 1970, Mundial en que nuestro país fue sede, ahí se empezaron a buscar los mecanismos para que fuera rentable y la televisión fue el vehículo para lograrlo.

Los derechos de transmisión se volvieron un botín. Luego vino la era de la publicidad estática y los estadios.

La FIFA se volvió un gorila insaciable. Todo lo relativo al balompié tenía que pasar por su escrutinio y, por supuesto, por sus arcas.

Arrancaron los Mundiales con límite de edad, Sub 17, Sub 20, Juegos Olímpicos (incluso retando al Comité Internacional), se volaron el Mundial de Clubes y la Copa Intercontinental.

La corrupción se volvió moneda de curso común para otorgar las sedes mundialistas.

Desde Japón-Corea, pasando por Sudáfrica y hasta el reciente Qatar, está documentado cómo, los miembros del Comité Ejecutivo cambiaron su voto a cambio de prebendas.

Sin embargo, los pillos de Joao Havelange y su subalterno Joseph Blatter, junto a sus secuaces, parecen niños de pecho junto a estos delincuentes de cuello blanco capitaneados por el abogado Gianni Infantino.

Los costos de organizar un evento de esta magnitud se han disparado y no solo por la naturaleza propia de una contienda de este calibre, sino por la voracidad de sus capitostes.

Además, el costo para la nación que se atreve a organizar es brutal. Solo la Ciudad de México ha emitido deuda, vía el Fondo Mixto de Turismo, por la increíble cantidad de 4 mil millones de pesos.

Es dinero irrecuperable. El daño no es solo a nivel de la capital, sino pega incluso a las finanzas del País, sin que exista transparencia al respecto.

Se puede culpar a las administraciones anteriores, pero el hecho es que ser sede de un Mundial sale carísimo y lo pagamos usted y yo, vía las contribuciones e impuestos.

Además, acudir a un estadio es imposible para el ciudadano de a pie. Los precios del boletaje son estratosféricos. La supuesta "derrama económica" que deja el torneo no alcanza para cubrir el boquete que deja a las finanzas públicas.

El máximo organismo rector del balompié mundial ha secuestrado nuestro deporte.

Lo de organizar un Mundial es tan absurdo, como si yo lo invito para hacer un negocio y en el contrato queda establecido, si hay ganancias, yo gano, pero si hay pérdidas... tú pierdes.

 
 
X: @arturobrizioc

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