Opinión #DavidFaitelson | 29-Julio-2025
Al infinito y más allá...
David Faitelson EN REFORMA
29 julio 2025
"Al infinito y más allá...". Esa frase suele emocionarme mucho, por que me transporta enseguida a aquellos días mágicos con mis hijas. Tirados sobre la alfombra de la sala, jugábamos con aquel muñeco -Buzz Lightyear- que valientemente se lanzaba para salvar a Woody en la maravillosa saga de películas de "Toy Story". No sé por qué, pero cuando lo veo a él sobre el trampolín, a punto de hacer su ejecución, desafiando los tiempos de la gravedad y sumergiéndose en la fosa, me acuerdo de aquel simpático superhéroe que tanta alegría provocaba en casa.
Debe ser esa sonrisa tan llena de seguridad que no suele ser frecuente en el deportista mexicano. Pareciera que él no solo sabe lo que quiere, también sabe cómo hacerlo y, además, disfruta haciéndolo. A los 21 años, es ya una realidad, pero la verdadera realidad es que no sabemos cuál será su realidad cuando el camino como deportista de alto rendimiento llegue al final.
Osmar Olvera volvía a fundirse en el abrazo con la entrenadora Ma Jin. Hace un año, lo hacía en el Centro Acuático de Saint Dennis, durante las pruebas de clavados de los Juegos Olímpicos de París. Está vez, lo hace en la majestuosa fosa de Singapur, en el Campeonato Mundial de Deportes Acuáticos. Olvera ha llegado a siete medallas mundiales -además de plata y bronce olímpicas-, lo que describe el impetuoso paso que sostiene en el deporte a su corta edad. "Él tiene mucho que aprender todavía", me dijo en el estudio de TUDN hace algunas semanas la entrenadora Jin cuando le pregunté si ya habíamos conocido los límites de Osmar. "Esto es trabajo, trabajo y consistencia. Él puede ser mucho mejor".
Permanece, todavía fresca, la épica imagen de París 2024, cuando en la prueba de trampolín 3 metros sincronizado, la pareja china evidenciaba una cara que mezclaba cierta angustia, temor y amargura mientras el clamor en la piscina se centraba en que los jueces habían despojado al dúo mexicano -Olvera y Juan Manuel Celaya- del oro para favorecer a los asiáticos. Competir con ellos -con los chinos- ya es posible, ganarles, es otra cosa. La mente de Osmar ha trabajado en eso.
Osmar Olvera volvía a fundirse en el abrazo con la entrenadora Ma Jin. Hace un año, lo hacía en el Centro Acuático de Saint Dennis, durante las pruebas de clavados de los Juegos Olímpicos de París. Está vez, lo hace en la majestuosa fosa de Singapur, en el Campeonato Mundial de Deportes Acuáticos. Olvera ha llegado a siete medallas mundiales -además de plata y bronce olímpicas-, lo que describe el impetuoso paso que sostiene en el deporte a su corta edad. "Él tiene mucho que aprender todavía", me dijo en el estudio de TUDN hace algunas semanas la entrenadora Jin cuando le pregunté si ya habíamos conocido los límites de Osmar. "Esto es trabajo, trabajo y consistencia. Él puede ser mucho mejor".
Permanece, todavía fresca, la épica imagen de París 2024, cuando en la prueba de trampolín 3 metros sincronizado, la pareja china evidenciaba una cara que mezclaba cierta angustia, temor y amargura mientras el clamor en la piscina se centraba en que los jueces habían despojado al dúo mexicano -Olvera y Juan Manuel Celaya- del oro para favorecer a los asiáticos. Competir con ellos -con los chinos- ya es posible, ganarles, es otra cosa. La mente de Osmar ha trabajado en eso.
Durante cuatro meses, incluyendo los días finales del año pasado, se fue con Ma Jin y Celaya a un campamento cerca de Beijing. "La única forma de vencerles, es entrenar con ellos", me dijo Osmar. "Tenemos que copiarlos y luego ser mejores". Irónicamente, esa es la mentalidad china que está revolucionando al mundo en muchas industrias. Copiar y luego ser mejor en lo que ellos producen.
Es verdad que muchas cosas pueden ocurrir en el trayecto. Desde lesiones, tanto físicas como mentales que no le permiten al deportista rendir siempre en el mismo nivel y hasta un desgaste natural por la competencia. Está bien, ninguno de nosotros sabemos qué pasará mañana, pero creo que una de las grandes condiciones de Osmar radica en esconder los temores, alejar la presión y utilizar el trampolín como una manera de divertirse. El control mental que tiene este chico es lo que suele distanciar a los deportistas medios de los "deportistas sobrenaturales". Y eso lo puede conducir a descubrir cosas que ni él mismo conoce de él.
El Mundial de Singapur que, por cierto, inexplicablemente nadie retransmitió en México, ha servido para confirmar lo que la entrenadora de origen chino cree fervientemente: que Osmar no está ni cerca de haber alcanzado su potencial como clavadista. Y, eso, además de ilusionarnos, nos genera cierto miedo. ¿Se imaginan lo que será este chico cuando dentro de 20, 30 o 40 años haya que contar su historia?
Entiendo que México es una potencia mundial en este deporte. La increíble producción de atletas se mantiene. El equipo mixto ha ganado la plata con Osmar a la cabeza de un equipo formado además por Alejandra Estudillo, Yunuen Parra y Randal Willars. Osmar y Celaya firmaron la plata en los sincronizados de 3 metros mientras que, desde la plataforma de 10 metros, Alejandra Estudillo y Gabriela Agúndez también se quedaron con el segundo puesto. Y puede que el mejor indicador de los clavados mexicanos ni siquiera tuvo que significarse en el podium: una de las gemelas Cueva, Mía, de 14 años, terminó séptima en su prueba.
Tenemos una escuela mexicana que forjó el gran Joaquín Capilla, para muchos, el mejor atleta olímpico mexicano de todos los tiempos. Luego, hay algunos nombres muy destacados en los últimos años: Girón, Mena, Platas, Espinoza, Agúndez, Germán Sánchez que han mantenido en alto ese legado. Pero, hoy, hoy tenemos un chico que presume una sonrisa fresca, llena de seguridad, que disfruta a plenitud lo que hace y cuyos límites desconocemos.
X: @DavidFaitelson_
Es verdad que muchas cosas pueden ocurrir en el trayecto. Desde lesiones, tanto físicas como mentales que no le permiten al deportista rendir siempre en el mismo nivel y hasta un desgaste natural por la competencia. Está bien, ninguno de nosotros sabemos qué pasará mañana, pero creo que una de las grandes condiciones de Osmar radica en esconder los temores, alejar la presión y utilizar el trampolín como una manera de divertirse. El control mental que tiene este chico es lo que suele distanciar a los deportistas medios de los "deportistas sobrenaturales". Y eso lo puede conducir a descubrir cosas que ni él mismo conoce de él.
El Mundial de Singapur que, por cierto, inexplicablemente nadie retransmitió en México, ha servido para confirmar lo que la entrenadora de origen chino cree fervientemente: que Osmar no está ni cerca de haber alcanzado su potencial como clavadista. Y, eso, además de ilusionarnos, nos genera cierto miedo. ¿Se imaginan lo que será este chico cuando dentro de 20, 30 o 40 años haya que contar su historia?
Entiendo que México es una potencia mundial en este deporte. La increíble producción de atletas se mantiene. El equipo mixto ha ganado la plata con Osmar a la cabeza de un equipo formado además por Alejandra Estudillo, Yunuen Parra y Randal Willars. Osmar y Celaya firmaron la plata en los sincronizados de 3 metros mientras que, desde la plataforma de 10 metros, Alejandra Estudillo y Gabriela Agúndez también se quedaron con el segundo puesto. Y puede que el mejor indicador de los clavados mexicanos ni siquiera tuvo que significarse en el podium: una de las gemelas Cueva, Mía, de 14 años, terminó séptima en su prueba.
Tenemos una escuela mexicana que forjó el gran Joaquín Capilla, para muchos, el mejor atleta olímpico mexicano de todos los tiempos. Luego, hay algunos nombres muy destacados en los últimos años: Girón, Mena, Platas, Espinoza, Agúndez, Germán Sánchez que han mantenido en alto ese legado. Pero, hoy, hoy tenemos un chico que presume una sonrisa fresca, llena de seguridad, que disfruta a plenitud lo que hace y cuyos límites desconocemos.
X: @DavidFaitelson_
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