Opinión #DavidFaitelson | 9-Junio-2026
Hogar... ¿Dulce hogar?
David Faitelson EN REFORMA
09 junio 2026
La fuerza de un rayo se dibuja sobre el horizonte de las lejanas montañas. Llueve, sopla el viento frío, mientras la explanada se llena de charcos que parecen lagunas, pero aquí, adentro, se empieza a respirar un "calor" de casa.
Los últimos retoques a la fachada, los accesos. Las banderas y unas letras enormes doradas con las siglas de FIFA cuelgan desde el techo del escenario en tanto los espectaculares drones sobrevuelan los cielos del Barrio de Santa Úrsula a la espera de la ceremonia inaugural.
El Coloso está listo y parece entender la gran responsabilidad que tiene de cobijar, alentar, resguardar y hasta maquillar las carencias de la Selección Mexicana.
Ser local le sirvió a México para jugar cinco partidos en 1970 y en 1986, pero no terminó por dar el paso de calidad que tanto anhela este futbol. Hoy, a diferencia de lo que ocurría hace 56 y 40 años, parece que el Tri depende más que nunca de su condición de anfitrión.
El Coloso está listo y parece entender la gran responsabilidad que tiene de cobijar, alentar, resguardar y hasta maquillar las carencias de la Selección Mexicana.
Ser local le sirvió a México para jugar cinco partidos en 1970 y en 1986, pero no terminó por dar el paso de calidad que tanto anhela este futbol. Hoy, a diferencia de lo que ocurría hace 56 y 40 años, parece que el Tri depende más que nunca de su condición de anfitrión.
¿Qué tanta ventaja puede significar el jugar un Mundial en casa? Yo creo que puede ayudarte hasta cierto punto, pero en algún momento, terminarás dependiendo absolutamente de tus condiciones en el campo.
Sigo pensando que, para meterse entre los 8 mejores del mundo -el viejo anhelo del futbol mexicano en los mundiales-, necesitas algo más que el apoyo popular.
El "nuevo" Estadio Azteca luce esplendoroso mientras aguarda, impaciente, la cita del jueves. Podemos imaginar cualquier cantidad de escenarios, desde que México consiga abrir rápido el marcador ante los sudafricanos, generando un marco pletórico de fiesta, hasta que las cosas se compliquen un poco más y el desencanto del aficionado termine impactando en el futbolista.
Un 0-0 al minuto 60, seguramente, comenzará a generar ese murmullo de intranquilidad ya clásico en los últimos juegos de México. Hace un par de meses, en la última fecha FIFA del año, en la reinauguración del estadio, el equipo de Javier Aguirre ofreció un partido altamente competitivo ante una potencia como Portugal. De manera desconcertante, el público comenzó a abuchearlo.
No hay nada que pueda hacerse para "controlar" a una tribuna. Un estadio debe ser un sitio plural, democrático, transparente, donde, sin ofender ni agredir a nadie, quien paga su boleto tiene derecho a decidir qué le gusta y qué no.
El futbol, por grandes parajes, puede convertirse en un catalizador social, en el que el aficionado decide "castigar y recriminar" a su equipo por diversas situaciones con las que no está de acuerdo.
Eso tampoco lo podemos descartar en un país tan polarizado como el nuestro. La Selección puede convertirse en una bandera de unión, fortaleza y felicidad o en una de protesta, enojo y hasta fastidio. Solo hay algo que puede controlar eso: el resultado del juego; y eso depende únicamente de los 11 jugadores en la cancha.
Si el México-Sudáfrica fuese un juego amistoso de alguna fecha FIFA, nadie dudaría en pronosticar una goleada nacional, pero es un partido de Mundial y existe mucha presión: en el vestidor, en la cancha y en la tribuna.
Convertir esa presión en una situación favorable depende de la personalidad de los futbolistas, una condición de la cual, en algún momento en este proceso, hemos llegado a dudar. Aunque es verdad que Aguirre ha trabajado para tener hoy un equipo mucho más serio, disciplinado y unido, la realidad la sabremos en el fragor de la batalla mundialista.
Inglaterra enfrentó a Nueva Zelanda el sábado en un choque de preparación en el Raymond James Stadium de Tampa. Al finalizar el juego, el delantero británico Harry Kane le dijo a los periodistas que el estado del césped condicionó la fluidez del juego inglés y limitó la ejecución del plan previsto.
El mensaje parece dejar una misma idea: la adaptación será un factor decisivo durante la competencia, especialmente para Selecciones habituadas a otras condiciones en Europa.
El factor físico y climático puede pesar tanto como el propio juego. Sostener la intensidad, la presión y el ritmo no será igual para todos, lo que podría reducir diferencias entre las potencias y selecciones acostumbradas a competir en escenarios más extremos.
Ser local puede ser fundamental en algunos casos, pero ser local sin que te acompañe una solidez futbolística puede ser una "olla de presión" que termina explotándote en la cara.
El Azteca está listo y seguramente arderá en deseos de una Selección exitosa que pueda asomarse a niveles de gloria. Lo hará desde el "minuto cero" este 11 de junio. Lo demás dependerá íntegramente de los futbolistas.
X: @DavidFaitelson_
Sigo pensando que, para meterse entre los 8 mejores del mundo -el viejo anhelo del futbol mexicano en los mundiales-, necesitas algo más que el apoyo popular.
El "nuevo" Estadio Azteca luce esplendoroso mientras aguarda, impaciente, la cita del jueves. Podemos imaginar cualquier cantidad de escenarios, desde que México consiga abrir rápido el marcador ante los sudafricanos, generando un marco pletórico de fiesta, hasta que las cosas se compliquen un poco más y el desencanto del aficionado termine impactando en el futbolista.
Un 0-0 al minuto 60, seguramente, comenzará a generar ese murmullo de intranquilidad ya clásico en los últimos juegos de México. Hace un par de meses, en la última fecha FIFA del año, en la reinauguración del estadio, el equipo de Javier Aguirre ofreció un partido altamente competitivo ante una potencia como Portugal. De manera desconcertante, el público comenzó a abuchearlo.
No hay nada que pueda hacerse para "controlar" a una tribuna. Un estadio debe ser un sitio plural, democrático, transparente, donde, sin ofender ni agredir a nadie, quien paga su boleto tiene derecho a decidir qué le gusta y qué no.
El futbol, por grandes parajes, puede convertirse en un catalizador social, en el que el aficionado decide "castigar y recriminar" a su equipo por diversas situaciones con las que no está de acuerdo.
Eso tampoco lo podemos descartar en un país tan polarizado como el nuestro. La Selección puede convertirse en una bandera de unión, fortaleza y felicidad o en una de protesta, enojo y hasta fastidio. Solo hay algo que puede controlar eso: el resultado del juego; y eso depende únicamente de los 11 jugadores en la cancha.
Si el México-Sudáfrica fuese un juego amistoso de alguna fecha FIFA, nadie dudaría en pronosticar una goleada nacional, pero es un partido de Mundial y existe mucha presión: en el vestidor, en la cancha y en la tribuna.
Convertir esa presión en una situación favorable depende de la personalidad de los futbolistas, una condición de la cual, en algún momento en este proceso, hemos llegado a dudar. Aunque es verdad que Aguirre ha trabajado para tener hoy un equipo mucho más serio, disciplinado y unido, la realidad la sabremos en el fragor de la batalla mundialista.
Inglaterra enfrentó a Nueva Zelanda el sábado en un choque de preparación en el Raymond James Stadium de Tampa. Al finalizar el juego, el delantero británico Harry Kane le dijo a los periodistas que el estado del césped condicionó la fluidez del juego inglés y limitó la ejecución del plan previsto.
El mensaje parece dejar una misma idea: la adaptación será un factor decisivo durante la competencia, especialmente para Selecciones habituadas a otras condiciones en Europa.
El factor físico y climático puede pesar tanto como el propio juego. Sostener la intensidad, la presión y el ritmo no será igual para todos, lo que podría reducir diferencias entre las potencias y selecciones acostumbradas a competir en escenarios más extremos.
Ser local puede ser fundamental en algunos casos, pero ser local sin que te acompañe una solidez futbolística puede ser una "olla de presión" que termina explotándote en la cara.
El Azteca está listo y seguramente arderá en deseos de una Selección exitosa que pueda asomarse a niveles de gloria. Lo hará desde el "minuto cero" este 11 de junio. Lo demás dependerá íntegramente de los futbolistas.
X: @DavidFaitelson_
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